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LH- Santa Luisa de Marillac

 santa luisa marillac 9mayo

Día 9 de Mayo
SANTA LUISA DE MARILLAC
Solemnidad

Cofundadora de la Compañía de las Hijas de la Caridad. Nació el 12 de agosto de 1591. Contrajo matrimonio con Antonio Le Gras, el 05 de febrero de 1613; muerto éste el 21 de diciembre de 1625, Luisa consagró su viudez por un voto y se puso bajo la dirección espiritual de san Vicente de Paúl

, quien la dedicó a socorrer a los pobres, a visitar a las Cofradías de la Caridad y, finalmente, el 29 de noviembre de 1633, presidió el nacimiento de la Compañía de las Hijas de la Caridad. Murió el 15 de marzo de 1660; el 9 de mayo de 1920 tuvo lugar su beatificación. Fue canonizada el 11 de marzo de 1934. Juan XXIII la proclamó celestial patrona de cuantos se entregan a la acción social cristiana.

I VÍSPERAS

Himno

La mujer fuerte
puso en Dios su esperanza.
Dios la sostiene.

Hizo del templo su casa;
mantuvo ardiendo su lámpara.
En la mesa de los hijos,
hizo a los pobres un sitio.

Guardó memoria a sus muertos;
gastó en los vivos su tiempo.
Sirvió, consoló, dio fuerzas;
guardó para sí sus penas.

Vistió el dolor de plegaria;
la soledad, de esperanza.

Y Dios la cubrió de gloria
como de un velo de bodas.

La mujer fuerte
puso en Dios su esperanza:
Dios la sostiene. Amén.


Ant. 1. Bendito el nombre del Señor, que en su sierva manifestó su amor.
Salmo 112.

Ant. 2. Alaba al Señor, Jerusalén, que colma de bienes a tus pobres.
Salmo 147.

Ant. 3. El Señor te prefiere a tí, y tu Dios encontrará la alegría contigo. Cántico Ef. 1,3-10.


LECTURA BREVE Sant. 1, 26-27

Hay quien se cree religioso y no tiene a raya su lengua; pero se engaña, su religión es vacía. La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre es ésta: visitar a los huérfanos y viudas en sus tribulaciones y no mancharse las manos con este mundo.


RESPONSORIO

R/ Me gozaré y alegraré *en tu misericordia. Me gozaré.

V/ Porque has mirado mi aflicción. *En tu misericordia. Gloria al Padre. Me gozaré.


Magníficat, ant.: El que se compadece del pobre será feliz; el que cree en el Señor ama la misericordia.


PRECES

Dirijamos, en unión con Santa Luisa de Marillac, esta súplica a Dios que vive entre nosotros y que por la acción del Espíritu Santo nos va modelando en el amor:

Aumenta en nosotros, Señor, tu misericordia.

Haz Señor, que los cristianos creamos más intensamente
-y sepamos cultivar entre nosotros un amor sincero.

Que aprendamos a reconocer a todos como hijos tuyos,
-y nos esforcemos por su bien con espíritu de hermandad.

Enséñanos a dominar la codicia de los bienes materiales,
-y haz que contribuyamos a extirpar la necesidad de los más pobres.

Haz Señor, que descubramos en cada ser humano la dignidad de un redimido por la sangre de tu Hijo,
-e impulsemos la libertad y el desarrollo con un auténtico compromiso cristiano.

Te pedimos, Señor que aceptes en tu Reino a todos nuestros hermanos difuntos,
-que te sirvieron prestando servicios al prójimo.

OFICIO DE LECTURA

Invitatorio, ant.: Aclamemos al Señor, en la fiesta de Santa Luisa de Marillac.

SEGUNDA LECTURA

De los Escritos Espirituales de Santa Luisa.
(Santa Luisa de Marillac, “Correspondencia y Escritos”,
Ceme, Salamanca, pp. 809-810)

Signos que indican que hemos recibido el Espíritu Santo

Considerando lo que la persona del Espíritu Santo es en la esencia divina, he visto la perfecta unión de los Tres en la unidad y recordando la gloria que la Santa Iglesia les tributa siempre al fin de los salmos, mi espíritu se ha detenido en esta verdad: que la Divinidad no podía ser honrada debidamente más que por su misma gloria, en toda la eternidad, y he visto que uno de los efectos del Espíritu Santo en Dios es el de la unión recordando entonces el designio de Dios en la creación del hombre a su imagen y semejanza, he considerado en dicho hombre sus tres excelentes facultades, de las que las dos primeras están orientadas a la tercera que es la voluntad; y por esta semejanza me ha parecido que cada una de las tres divinas Personas de la Santísima Trinidad operaba en cada una de esas facultades, y que el Espíritu Santo por su poder unitivo confería a la voluntad la facilidad para unir perfectamente, de suerte que no exista en el alma ningún desarreglo, lo que la mantendría en la excelencia de su primitivo estado en la creación, participando en esa primera gloria que honra la gloria eterna de Dios, después de la abundante redención ofrecida por el pecado. Y mi espíritu ha recordado el pensamiento que había tenido de que el designio de la Santísima Trinidad era que el Verbo se encarnase ya desde la creación del hombre, para hacerle llegar a la excelencia del ser que Dios quería darle por la unión eterna que quería tuviese con Él, como la más admirable de sus operaciones exteriores.


Mi oración ha sido más de contemplación que de razonamiento, con gran atractivo por la Humanidad santa de Nuestro Señor y el deseo de honrarla e imitarle lo más que pudiera en la persona de los pobres y de todos mis prójimos, ya que en alguna lectura he aprendido que nos había enseñado la caridad para suplir la impotencia en que estamos de rendir ningún servicio a su persona, y esto ha penetrado en mi corazón de manera especial y muy íntima.

RESPONSORIO

R/ Nosotros amamos, porque él nos amó primero. Y hemos recibido de él este mandamiento: * quien ama a Dios, ama también a su hermano.

V/ El amor de Dios ha sido derramado en nuestro corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado *Quien ama a Dios, ama también a su hermano.

O bien:

De las “Conferencias Espirituales” de San Vicente de Paúl

(Conferencia de las Hijas de la Caridad, 13 de febrero de 1646,
IX, 231, 234,240 y 241)

Servir a Jesucristo en los pobres

Doy gracias a Dios, hijas mías, por los pensamientos que les ha dado. Los que yo he tenido ya han sido dichos, y estoy infinitamente consolado por lo que Dios les ha inspirado; ¿qué más queda por decir fuera de lo que ya se ha dicho? Sí, hijas mías, ya han dicho ustedes todo lo que yo podía decirles. ¡Bendito sea Dios! Pero lo que me impresiona sensiblemente y lo que tiene que conmoverlas poderosamente para que aprecien el servicio de los pobres, es lo que ha dicho una de ustedes: que Dios, desde toda la eternidad, las había escogido y elegido para esto.

¡Dios mío! ¡Cómo nos tiene que impresionar esto!... ¡Qué verdad es que desde toda la eternidad tenía Dios el designio de utilizarlas en servicio de los pobres! ¡Qué felicidad, hijas mías, y cómo la consideración de esta misión eterna de Dios sobre ustedes tiene que ayudarlas a que sepan agradecerle la elección que de ustedes ha hecho. Les he dicho muchas veces, hijas mías, que tienen que estar muy seguras de que es Dios el que las ha fundado, por que les puedo decir delante de Él que yo nunca había pensado en ello, y que tampoco creo que lo pensase la señorita Le Gras. Las obras de las que no se pueden indicar los obreros, salen, según se dice, de las manos de Dios. Su institución no es obra de los hombres; por tanto, podrán decir con seguridad que es de Dios; y ciertamente una Compañía ordenada para una misión tan agradable a Dios, tan excelente en sí misma y tan útil para el prójimo, no puede tener por autor más que al propio Dios.

Al servir a los pobres, se sirve a Jesucristo. Hijas mías, ¡cuánta verdad es esto! Sirven a Jesucristo en la persona de los pobres. Y esto es tan verdad como que estamos aquí. Una hermana irá diez veces cada día a ver a los enfermos, y diez veces cada día encontrará en ellos a Dios. Como dice san Agustín , lo que vemos no es tan seguro, porque nuestros sentidos pueden engañarse; pero las verdades de Dios no engañan jamás. Vayan a ver a los pobres condenados a cadena perpetua, y en ellos encontrarán a Dios, sirvan a esos niños, y en ellos encontrarán a Dios. ¡Hijas mías, cuán admirable es esto! Van a unas casas muy pobres, pero allí encuentran a Dios. Hijas mías, una vez más, ¡cuán admirable es esto! Sí, Dios acoge con agrado el servicio que hacen a esos enfermos y lo considera, como han dicho, hecho a él mismo.

Si Dios da una eternidad bienaventurada a los que no han ofrecido más que un vaso de agua, ¿qué dará a una Hija de la Caridad, que lo deja todo y se entrega a sí misma para servirle durante toda su vida? ¿Qué le dará? ¡No lo podemos imaginar! Tiene motivos para esperar ser de aquellos a los que se dirá: “Vengan, benditas de mi Padre, posean el reino que les está preparado”. Otro nuevo motivo es que los pobres asistidos por ella será sus intercesores delante de Dios; acudirán en montón a su encuentro; dirán al buen Dios: “Dios mío, ésta es la que nos asistió por tu amor; Dios mío, ésta es la que nos enseñó a conocerte”; “Dios mío, ésta es la que me enseñó a creer que había un Dios en tres personas; yo no lo sabía. Dios mío, ésta es la que me enseñó a esperar en Ti; ésta es la que me enseñó tus bondades por medio de las suyas”. En resumen, hijas mías, todo esto les valdrá el servicio de los pobres. Por tanto, aficiónense mucho a los pobres, por favor, y tengan mucho cuidado de enseñarles las verdades necesarias para la salvación.

RESPONSORIO BREVE

R/ Has obrado con valor, y tu corazón se ha hecho fuerte, porque amaste la castidad. *Por eso serás bendita eternamente.
V/ Tus oraciones y tus limosnas han llegado hasta Dios y las tiene presente. *Por eso.


LAUDES

Himno

Cantemos al compás de los amores
un himno jubiloso y triunfador
a la heroína que sembró de flores
el áspero camino del dolor.

Es la madre de una raza
de abnegadas heroínas
que, sintiendo los ardores
de las ansias más divinas,
han sabido dar al mundo
la enseñanza del valor,
siendo el oro acrisolado
de sus nobles corazones
recio amor de sacrificios,
dulce pan de bendiciones
para todos los que oprime
con sus garras el dolor.

Un día tu Señor Crucificado
besó tu frente y la ciñó de espinas
y, como prenda de su amor primero,
(mostrando el mundo entero),
te dio el destino de las golondrinas.

Al seguir, con anhelo incontenible,
la luz de tu misión,
fuiste la madre que alivió mil penas,
vertiendo a manos llenas
sangre a veces del propio corazón.

Golondrina del amor
para todos los que sufren en la vida,
tú has llegado de la tierra a los confines
en el vuelo vigoroso de tus hijas;
bajo el cielo de su toca no hay pesares,
que en sus manos se hacen flores las espinas.


Ant. 1. Mi alma tiene sed de ti y te desea todo mi ser.
Salmo 62.

Ant. 2. Ha obrado misericordia con sus hermanos y por eso será bendita del Señor por siempre.
Cántico Dn. 3, 57-88.56.

Ant. 3. El Señor se ha complacido en ella y ha exaltado su humildad para su salvación.
Salmo 149.


LECTURA BREVE 1 Jn. 4,10-12

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y nos envió a su Hijo, como víctima de propiciación por nuestro pecados. Queridos: Si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie le ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.


RESPONSORIO BREVE

R/ Oigo en mi corazón: *Buscad mi rostro. Oigo.

V/ Tu rostro buscaré, Señor. *Buscad mi rostro. Gloria al Padre. Oigo.
Benedictus, ant.: La señal por la que conocerán que son discípulos míos será que se amen unos a otros.


PRECES

Dirijamos a Dios con alegría, proclamando el amor divino que se manifiesta en Santa Luisa de Marillac, diciendo:

¡Llénanos de tu amor, Señor!

Señor Jesús, probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado,
-compadécete de nuestras debilidades.

Tú que nos llamas a todos a la perfección del amor,
-concédenos que, a imitación de Santa Luisa de Marillac, progresemos por caminos de santidad.

Oh Salvador, que quieres que seamos sal de la tierra y luz del mundo,
-ilumina nuestras vidas con tu propia luz.

Señor, que viniste al mundo para servir, y no para que te sirvieran,
-haz que sepamos servirte a ti y a nuestros hermanos cultivando las virtudes vicentinas.

Tú que eres reflejo de la gloria del Padre e impronta de su ser,
-haz que, los que nos alegramos con la fiesta de Santa Luisa de Marillac, contemplemos un día tu rostro.

II VÍSPERAS

Himno

Eres gloria del cielo, ¡oh, Santa Luisa!,
y de la santa Iglesia eres honor.
Amar a Jesucristo fue tu divisa;
servir al desgraciado, todo tu amor.

Unida en lazo estrecho con San Vicente,
con él organizaste la caridad;
y al pobre y al enfermo y al indigente
abriste los tesoros de tu bondad.

Las honras y riquezas abandonaste
para seguir las huellas del Redentor,
y vertiste amorosa por donde pasaste
bondades, beneficios, dicha y amor.

Fuiste para los niños madre querida
a todos los que sufren hiciste bien,
tu caridad ardiente y esclarecida
convirtió las miserias en un Edén.

Por eso, agradecidos a tu memoria,
al celebrar tus triunfos con esplendor,
al cielo tributamos toda la gloria
y a ti el fiel testimonio de nuestro amor.


Ant. 1. Tu sierva, Señor, se regocijó con tu salvación.
Salmo 121.

Ant. 2. Sobre fundamentos de amor ha edificado su casa en el Señor.
Salmo 126.

Ant. 3. La ha predestinado el Señor en Cristo, para ser santa en su presencia por el amor.
Cántico Ef. 1, 3-10.


LECTURA BREVE 1Jn. 3, 16-18

En esto hemos conocido el amor: en que Él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestras vidas por los hermanos. Pero si uno tiene de qué vivir y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios? Hijo míos no amemos de palabra y de boca sino de verdad y con obras.


RESPONSORIO BREVE Sal. 118, 32

R/ Caminaré por el camino de tus mandatos. *Cuando me ensanches el corazón.

V/ Me acogí a tus preceptos, Señor, *Cuando me ensanches el corazón. Gloria. Caminaré.


Magnífica, ant.: Les aseguro que lo que hicieron con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicieron. Vengan, benditos de mi Padre, hereden el Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo.


PRECES

Dirijámonos a Dios con alegría, proclamando el amor divino que ha manifestado en Santa Luisa de Marillac, diciendo:

¡Qué tu amor nos colme, Señor!

Señor Jesús, enséñanos a amarte en nuestros hermanos,
-y a servirte en ellos.

Muévenos a cooperar eficazmente contigo en la construcción de un orden justo,
-para que se difunda en medio de nuestros días la paz anunciada por la Iglesia.

Danos la alegría de contribuir a que desaparezca todo obstáculo en el camino del amor,
-y podamos sentir así tu bondad.
Que sepamos avanzar en el seguimiento de tu Hijo,
-y que sea la santidad el fundamento de la Familia Vicentina.

Que no nos dejemos adsorber por las grandes obras caritativas,
-sino que practiquemos la caridad en las incidencias del día a día.

ORACIÓN

Oh Dios, fuente y premio de la caridad, que por medio de tu Hijo hecho hombre entregaste a la Iglesia el mandamiento del amor; te pedimos que, siguiendo los ejemplos de Santa Luisa de Marillac, manifestemos tu caridad sobre la tierra y merezcamos conseguir un día el Reino prometido a tus elegidos. Por nuestro Señor.

Posted in Liturgia de las Horas

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