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LH- Laudes San Vicente de Paúl

laudes sanvicente

LAUDES

INVITATORIO

(Si Laudes no es la primera oración del día se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)

V. Señor abre mis labios

R. Y mi boca proclamará tu alabanza

Ant. Aclamemos al Señor, en esta fiesta de san Vicente de Paúl. (o bien: Adoremos al Señor Evangelizador de los Pobres.)

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aclamemos al Señor, en esta fiesta de san Vicente de Paúl. (o bien: Adoremos al Señor Evangelizador de los Pobres.)


Himno:

Vengan, pobres, que fueron los amores
de Vicente, cantemos su bondad.

Él las llagas curó de los dolores
con besos de ternura y caridad.

Cantemos al Apóstol de los campos,
que es imagen de Cristo Redentor.

Gloria al Santo que huyó la humana gloria;
amor al Padre que vivió de amor.

Oh, Padre de los tristes, oh, cáliz de consuelo.
En ti está el Dios del cielo,
que Dios es todo amor.

¿Quién como tú amó al pobre,
su dulce Padre y Guía?
Reíste en su alegría,
lloraste en su dolor.

Ser en la tierra Cristo, tu vida fue y tu gloria;
el lema de tu historia,
pasar haciendo el bien.

El campo de miserias regaron tus sudores;
la dicha abrió sus flores,
trocándole en Edén.

Aún vive en tus Apóstoles el alma de tu celo,
tus Hijas en el suelo
han del triste piedad.

Tu vida será eterna, eterna cual tu gloria;
lo eterno es la victoria
de tu alta caridad.

El pobre en su miseria, y el triste en su quebranto,
y el huérfano en su llanto,
quien sufre viene aquí.

Y a ti elevan sus ojos llorando sus dolores,
a ti, fuente de amores,
que está el consuelo en ti.

Ant. 1. Que tus sacerdotes, Señor, se vistan de justicia y se alegren tus santos.

SALMO 62, 2-9 - EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1. Que tus sacerdotes, Señor, se vistan de justicia y se alegren tus santos.

Ant. 2. Sacerdotes del Señor, bendigan al Señor; siervos del Señor, entonen un himno a Dios.

Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR - Dn 3, 57-88. 56

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

No se dice Gloria al Padre.

Ant. 2. Sacerdotes del Señor, bendigan al Señor; siervos del Señor, entonen un himno a Dios.

Ant. 3. Le concedió en la celebración de lo santo dignidad, por eso su memoria será bendita.

Salmo 149 - ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3. Le concedió en la celebración de lo santo dignidad, por eso su memoria será bendita.

LECTURA BREVE

Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en su corazón; a ella han sido convocados, en un solo cuerpo. Y sean agradecidos.

RESPONSORIO BREVE

V. Sacerdotes del Señor. Bendigan al Señor.

R. Sacerdotes del Señor. Bendigan al Señor.

V. Santos y humildes de corazón alaben a Dios.

R. Bendigan al Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Sacerdotes del Señor. Bendigan al Señor.

 

Benedictus, ant.: San Vicente fue consuelo de los que sufren, defensor de los huérfanos y protector de las viudas.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Benedictus, ant.: San Vicente fue consuelo de los que sufren, defensor de los huérfanos y protector de las viudas.

PRECES

Bendigamos, llenos de alegría, al Padre que encomendó a Cristo un mensaje liberador para los pobres, y digámosle:

       Señor, guía nuestras sendas en la claridad de tu rostro.

Haz, Señor, que hoy vivamos en tu amor y en tu servicio,
-teniendo en Jesucristo nuestra referencia y modelo en el camino de la caridad.

Concédenos construir en la fe, en el amor y en el servicio, nuestra comunidad,
-y dar así testimonio de la novedad del evangelio en medio de nuestros días.

Confirma nuestra consagración y multiplica en nosotros tu gracia,
-para que, revestidos por el Espíritu de Cristo, tendamos a la perfección de la caridad.

Enséñanos a acoger a los necesitados y pobres que encontremos en nuestro camino,
-y a dar testimonio de tu amor paternal.

Haznos voz autorizada de las necesidades y aspiraciones legítimas de los pobres,
-especialmente de cuantos no tienen posibilidad de hacerse sentir.

Ayúdanos a llenar el mundo de tu Espíritu,
-para que todos los hombres sientan tu presencia salvadora.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Ya que la fuerza para no caer en la tentación nos viene de Dios, acudamos al Padre, diciendo:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Señor Dios nuestro, que para la evangelización de los pobres y la formación del clero, infundiste en tu sacerdote San Vicente de Paúl las virtudes apostólicas, haz, te rogamos, que los que seguimos el ejemplo de su vida sintamos de continuo la urgencia de la caridad para perpetuar la misión de tu Hijo en el mundo. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Posted in Liturgia de las Horas

Tags: Liturgia San Vicente,

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