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Séptimo día de la Novena a San Vicente de Paúl

septimo dia san vicente

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS 
400 años del carisma vicentino

Señor, Padre Misericordioso, que suscitaste en San Vicente de Paúl una gran inquietud por la evangelización de los pobres, infunde tu Espíritu en los corazones de sus seguidores.
Que, al escuchar hoy el clamor de tus hijos abandonados, acudamos diligentes en su ayuda “como quien corre a apagar un fuego”.
Aviva en nosotros la llama del carisma que desde hace 400 años anima nuestra vida misionera. Te lo pedimos por tu Hijo, “el Evangelizador de los pobres”, Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Padre Nuestro…

ORACIÓN A LA VIRGEN
(De los escritos de San Vicente de Paúl)

Santísima Virgen María ayúdanos a estar dispuestos a practicar las máximas evangélicas, te pedimos que llenemos de ellas nuestro espíritu, llenemos nuestro corazón de su amor y vivamos en consecuencia. Por tu intercesión ya que, mejor que ningún otro, penetraste el sentido de esas enseñanzas y las practicaste. Para esperar que, al vernos aquí en camino de vivir según estas máximas, nos serán favorables en el tiempo y en la eternidad. (cfr. XII, 114-129)
¡Oh, santísima Virgen, pide al Señor este favor, pídele una verdadera pureza para nosotros, para toda la familia vicentina! Esta es la súplica que te hacemos. (cfr. XI, 447-449). Amén.
Dios te salve…. Gloria…

SÉPTIMO DÍA
Los niños expósitos.

Signo: collage de niños sufriendo, en pobreza. O la imagen del Divino Niño acostado en el pesebre. 
Canción: Amigo Vicente.
Clic en el enlace o escanee el código. 
https://www.youtube.com/watch?v=hl5NMCavmCY

Iluminación Bíblica: Mateo 18, 1- 4

En aquel momento se acercaron a Jesús los discípulos y le dijeron: «¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?» El llamó a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos. Palabra del Señor.

Escuchemos a San Vicente de Paúl:

¿Y por qué encargarnos de los niños expósitos? ¿Es que no tenemos ya bastantes quehaceres? — Hermanos míos, acordémonos de lo que dijo nuestro Señor a sus discípulos: «Dejad que los niños vengan a mí»; guardémonos mucho de impedir que vengan a nosotros; si no, seríamos contrarios a él. ¿Qué amistad no demostró él por los niños, hasta tomarlos en brazos y bendecirlos con su mano? ¿No fueron ellos la ocasión para que nos diera una regla para nuestra salvación, mandándonos que nos hiciéramos semejantes a ellos, si queríamos entrar en el reino de los cielos? Cuidar de los niños es, en cierto modo, hacerse niño; y cuidar de los niños expósitos es ocupar el lugar de sus padres, o mejor aún, el de Dios, que dijo que, si la madre llegara a olvidarse de su hijo, él no lo olvidaría si nuestro Señor viviese aún entre los hombres y viese a los niños abandonados por su padre y por su madre, como estos, ¿creéis acaso, padres y hermanos míos, que los abandonaría? Detenerse a pensar en esto sería cometer una injuria contra su bondad infinita, y seríamos infieles a su gracia, que nos ha escogido para la dirección de ese asilo, si quisiéramos librarnos de las molestias que nos causa. (XI a pág. 395)

Reflexión:

Pensar en la imagen de un niño seguramente evoca en todos nosotros ternura, inocencia, pureza… es más, para Jesucristo hay que ser como niños para entrar en el Reino de los Cielos. Sin embargo, la retina de San Vicente vislumbró la barbarie y la abominación cometida con cientos de infantes quienes en el siglo XVII francés eran abandonados a merced de la calle. Se les denominó “niños expósitos”, un apelativo que sólo los calificaba pero que poco hacía por remediar dicha situación. Conscientes de esta realidad, figuras como Vicente de Paúl y Luisa de Marillac, lucharon incansablemente por acoger en sus corazones y hogares a quienes yacían desamparados en las calles de París. 
En la actualidad, este escenario deshumanizador en lugar de erradicarse se ha agravado. Hoy, la niñez no sólo está abandonada sino que es víctima del maltrato, de la exclusión, experimenta la pobreza extrema, padece hambre y peor aún es explotada sexual y laboralmente. Frente a estas circunstancias, la gran Familia Vicentina que conmemora el IV centenario del nacimiento del Carisma podrá festejarlo denunciando y combatiendo este flagelo que afecta notablemente a los que Jesús declaró como los “más grandes del Reino de los cielos”.

Preguntas:

• ¿Estamos al tanto y somos conscientes de esta grave situación que padece la niñez en el mundo?
• ¿Qué acciones concretas desde mi realidad pueden ayudar a los niños que se encuentran en tales condiciones?
• ¿Confío en la fuerza de la oración como herramienta eficaz para remediar estas problemáticas?

GOZOS


“San Vicente de Paúl, padre de los pobres y patrono de la caridad enséñanos amar a Cristo”

Fuego de la caridad, desde el campo a la ciudad,
Como campesino o preceptor de misionero a fundador.
La llama ardiente de tu celo grita en medio de los pobres
Que te aclaman como su protector.

Cuatro siglos en el camino y tus virtudes aun brillan,
En el firmamento hay una luz que nos guía 
Con la fuerza imperativa del amor al prójimo.
Encarnado en quienes sedientos buscan la justicia.

En el horizonte fijas tu mirada,
Un amor efectivo, reclaman los pobres.
Que sea nuestra caridad inventiva hasta el infinito
Con quienes a Cristo en esta tierra representan.

En Folleville, brilló la predicación,
Invitando a la conversión con celo ferviente;
Y en Chatillón la caridad presidió
El cenáculo de gracia que allí se fundó.

¡El pueblo muere de hambre y se condena!
Amos y señores de nuestras obras son
En los campos o en la ciudad se oye
La voz de Cristo “denle ustedes de comer”

¡Oh Vicente de Paúl! Que no se halle en nosotros
Un amor que sea subjetivo, ¡donativo debe ser!,
Con el esfuerzo de nuestros brazos, 
Y en la frente el sudor, para dar a conocer al prójimo
El amor de nuestro Dios.

Misión y Caridad son las alas
Que te llevaron al cielo, 
A tú entrada, pobres y ricos te esperaban
Gozosos tu hijos, mientras Cristo te coronaba
De laureles y santidad, padre y apóstol 
La Iglesia en ti se reflejaba.

ORACIÓN FINAL 
AL CORAZÓN DE SAN VICENTE DE PAÚL

Oh Corazón de San Vicente que sacaste del Sagrado Corazón de Jesús, la caridad que tú derramaste sobre todas las miserias morales y físicas de su tiempo, alcánzanos de jamás dejar pasar a nuestro lado miseria alguna sin socorrerla.
Haz que nuestra caridad sea respetuosa, delicada, comprensiva, efectiva como fue la tuya. Pon en nuestros corazones una fe viva que nos haga descubrir a Cristo sufriente en nuestros hermanos desventurados.
Llénanos del celo ardiente, luminoso, generoso que jamás encuentre dificultad alguna en servirlos. Te lo pedimos, oh Corazón de Jesús por la intercesión de aquel, cuyo corazón no latía ni actuaba más que por impulso del tuyo. Amen

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Tags: Novena San Vicente,

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