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Novena a la Virgen Milagrosa 2017

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PRESENTACIÓN: 

“La medalla signo de esperanza” Este es el título que hemos escogido para la séptima edición de nuestra Novena a la Virgen Milagrosa. No cabe duda que siento una inmensa alegría poder presentar durante siete años consecutivos una novena que nos invita a reflexionar sobre nuestra misión como cristianos. Cada año renovamos y conocemos los misterios de ese tesoro que tenemos como católicos; la Virgen Milagrosa es una de las advocaciones más conocidas en la Iglesia, desde el año 1832, cuando se autorizó su acuñación, no ha parado de producirse este símbolo de fe.

Como vicentinos, tenemos ese sano orgullo, recordar que la historia se remonta al seno de nuestro carisma, donde la Virgen dijo a Santa Catalina, “me complazco en derramar mis gracias sobre la comunidad (Hermanas Vicentinas) porque la amo intensamente”

Vivimos actualmente en una constante tensión entre la paz y la guerra, entre los sufrimientos y las alegrías de este mundo, vemos un panorama muchas veces desalentador, pero como cristianos no podemos perder la esperanza, que nos mueve a mirar el mundo con ojos nuevos, donde Jesús reina en medio de los que sufren y buscan la justicia; la Medalla Milagrosa que también lleva dentro de sí el signo de la cruz, nos compromete a salir fuera de nosotros mismos y buscar la caridad inventiva hasta el infinito, capaz de transformar los corazones abrumados, por corazones llenos de Jesucristo que es la esperanza encarnada.

Vivamos con alegría esta novena que con tanto amor presentamos a ustedes dando gracias a Dios porque no nos ha dejado solos en esta tarea de evangelizar y hacer del mundo un lugar más humano.

Andrés Felipe Rojas Saavedra
Seminarista Vicentino
www.corazondepaul.com


APROBACIÓN: Con la aprobación y corrección del Padre Carlos Arley Cardona, cm (Rector y superior del Seminario Mayor Villa Paúl)

METODOLOGÍA DE LA NOVENA

La invitación es a construir una medalla grande con la ayuda de toda la comunidad, se pueden dividir por grupos para que cada uno se encargue de adaptar el símbolo que vamos a ir ofreciendo día a día en la novena.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh Dios! Eternamente misericordioso, que en tu inmensa bondad has revelado a los hombres tu amor por medio de Tu Hijo, enviado en la plenitud de los tiempos para predicar el Reino de justicia y bondad, concédenos la gracia que al ejemplo de tu Hijo podamos ayudarte en la construcción de un mundo más humano y más justo.

Te pedimos que orando con fe esta novena podamos abrir nuestro corazón a la gracia de ser amados y que aquellos que portamos la Medalla Milagrosa, signo de esperanza en medio de las contrariedades del mundo, podamos alcanzar las promesas de Cristo y practicar con los demás el amor fruto de una espiritualidad encarnada.

Padrenuestro.
Gloria.

ORACIÓN A LA VIRGEN MARÍA

Madre de la Esperanza. La dulzura de tu mirada nos acompañe en esta novena que dirigimos en tu honor bajo la advocación de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Que todos podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios.

Queremos de tus manos prodigiosas, recibir esos rayos de misericordia infinita que tu derramas sobre tus hijos, queremos que repitas en nosotros las promesas a santa Catalina Labouré de recibirte en nuestras vidas, como lo hizo el discípulo del amor, quien te recibió a nombre de toda la Iglesia, para que hagas historia con nosotros y poder encarnar el rostro de Cristo misericordioso en medio de los pobres y de los que sufren. Haznos dignos de contemplar el rostro de la misericordia de tu Hijo Jesús. Amén.

- Oh María sin pecado concebida
- Rogad por nosotros que recurrimos a vos

GOZOS

Respuesta: puede ser el estribillo de una canción o la jaculatoria (Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que acudimos a ti.)

Madre Milagrosa, de ternura y compasión
Que haciendo historia en la salvación
Vas caminando siempre con tu pueblo
Que a ti clama en la aflicción.

En mil ochocientos treinta,
En Francia Calle del Bac,
A una pobre novicia,
La virgen santa se apareció.
Eran vísperas de San Vicente
Noche silenciosa de julio
Cuando la Madre dejó su trono
Y en una pequeña capilla se presentó.

Siendo la media noche
Un Ángel se apareció
Para darle un anuncio
De parte de la Madre de Dios.
Las luces se iban prendiendo
Las puertas se iban abriendo
Y al llegar a la capilla la hermana ansiosa la esperó.

La voz del cielo anunciaba
Que la madre llegó.
La sede sacerdotal
Con humildad ella ocupó.
La hermana Catalina
Sus manos colocó
En las piernas de la Madre
Y misión ella le encomendó.

En una mañana de Noviembre
Los sentidos no lo percibieron
Pero un corazón atento
Nuevamente a la Madre observó;
Las insignias de la medalla
Que Catalina vio, se han convertido
En fuente de milagro y amor.

“Haz acuñar una medalla”
La Virgen le pidió
Para ser portada por los fieles
Con gran devoción.
Madre Santa, tu gran
Medalla es emblema de tu amor,
Hoy nosotros la portamos
En señal de filiación.

Sea por Jesús, sea por María
Sea por el ejemplo de los santos que nos guían.
Y que por la Medalla Milagrosa
Alcancemos la gracia de convertir
Nuestros dolores en alegrías.

 

PRIMER DÍA
La Medalla signo de UNIDAD.

Símbolo: Los óvalos (se recomienda que sean en icopor o cartulina, deben ser dos del tamaño que se desee)

Lectura del Texto Bíblico: Génesis 3, 14-15:

Entonces Yahveh Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. Sobre tu vientre caminarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar.»
Palabra de Dios.

Reflexión:

Iniciamos la novena, remontándonos a la creación misma, donde en medio del caos y la fractura entre la humanidad y la creación, Dios mismo da un mensaje de esperanza, una misteriosa mujer aparece en escena derrotando la serpiente que tentó a los primeros padres.

La obediencia de Jesucristo y la aceptación a la voluntad de Dios por parte de la Virgen María, humanizaron la creación que estaba herida por las guerras fratricidas y las injusticias; si bien aún la lucha no termina y las “nuevas serpientes” que deshumanizan y destruyen al ser humano siguen operando y de alguna manera “reinando” en nuestro mundo, la tarea para el cristiano que ha apostado todo por el Reinado de Dios, es de vencer con su testimonio de vida, el poder de la muerte y el hambre que sacude nuestro entorno. La Medalla Milagrosa hoy nos recuerda que es un signo de unidad en medio de las divisiones de este mundo; la sociedad hoy se debate entre una religión subjetiva y un modo de vida individualista, donde sólo se busca a la otra persona para un beneficio personal.

Construyamos comunidad para ser testigos de Cristo que nos llama y nos convoca a una sola mesa, donde hay un único rebaño, que contempla a su único pastor: Jesucristo.

Explicación del Signo:

La Virgen María quiso que su medalla fuera portada en el pecho de los que la llevaran con fe, en estas dos caras de la medalla está contenido el Evangelio, pues los signos nos remiten a Jesucristo, quien es la Buena Noticia.

Preguntas para reflexionar:

• ¿Qué signos de esperanza podríamos destacar en medio de nuestra comunidad, parroquia o familia?

• Como María tenemos una Misión en el mundo que nos compromete con el Plan Divino de la Salvación: ¿cuál es tu misión concreta en medio de la comunidad?

Actividad (para grupos pequeños):

En una hoja en blanco le pedimos a cada participante que escriba sus intenciones y las coloquen en un cofre o una vasija; el recipiente se pondrá al lado de la Imagen de la Virgen o en un lugar especial y estará allí durante todos los días de la novena, hasta el último día donde se quemarán.


SEGUNDO DÍA
La Medalla signo de FE.

Símbolo: La jaculatoria “Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti”. La ponemos alrededor de uno de los óvalos del día anterior.

Lectura del Texto Bíblico: Lucas 1, 26-33

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»
Palabra del Señor.

Reflexión:

¿Cómo entender el dogma de la Inmaculada Concepción? María repitió en Lourdes “Yo soy la inmaculada” en el año 1858, pero su identidad en 1830 ya estaba revelada en la hermosa oración que encontramos en la Medalla Milagrosa. El papa Pio IX, consideraba la Medalla como un preanuncio que le dio la certeza para proclamar solemnemente el dogma de la Inmaculada en 1854.

María es inmaculada, porque en su ser no había mancha alguna, porque su corazón no estaba marcado de injusticias, porque vivía sencillamente su fe, en la pobreza de un hogar de Nazaret, un pueblo en las periferias predominantemente campesino; ella la mujer sencilla de Nazaret supo contemplar el paso de Dios por su vida, que la llamaba a entregarse por entero al llamado urgente de Dios al mundo, que reclamaba la ternura de una mujer capaz de forjar en su Hijo los valores que estaban impresos en su corazón.

Por eso ella es bendita entre las mujeres, ella enseña en silencio a la humanidad a tener fe en la Palabra de Dios en medio de las dudas. La fe de nuestra Madre nos llama a nosotros a creer que ella nos enseña mejor que ningún otro el camino fiel y seguro que nos conduce a hacer las obras que Jesús predicó y practicó. Su medalla es fe en medio de las tribulaciones del mundo actual.

Explicación del Signo:

La Jaculatoria, es la oración que la Santísima Virgen María le enseñó a Santa Catalina Labouré, en ella se contiene el misterio de la Inmaculada Concepción, dogma de la Iglesia Católica que para 1830, aún no se había aprobado. Más tarde el Papa Pio IX, en la bula “Ineffabilis Deus” proclamaría oficialmente la Inmaculada Concepción de la Virgen María el 8 de diciembre de 1854.

Preguntas para reflexionar:

• ¿De qué manera concreta manifestamos nuestra fe a los demás?

• ¿Qué dificultades encontramos a la hora de llevar a otros el mensaje de Cristo? ¿Qué nuevos desafíos hay para la Evangelización?

Actividad (para grupos pequeños):

Cada participante elaborará una cruz de papel, y en ella colocará lo que más significa para él su relación con Jesucristo.

TERCER DÍA
La Medalla signo de CARIDAD.

Símbolo: La imagen de la Virgen. La ponemos en medio de la jaculatoria. (No debe tener el mundo, los rayos, ni la culebra)

Lectura del Texto Bíblico: Lucas 1, 39- 45:

En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»
Palabra del Señor.

Reflexión:

¿Quién no siente ternura al contemplar a la madre que abraza a su hijo la primera vez que lo ve? Ese es el sentimiento que se experimenta al contemplar la figura de nuestra Madre, la Virgen María, que nos mira con ternura, inclina su rostro abrazando al mundo con un sentimiento profundo de amor.

María es la mujer que sabe vivir en caridad, invitándonos a caminar con su Hijo, buscando la salvación y la dignificación del ser humano, ella fue testigo de las obras de Jesucristo, estuvo en la escuela de los apóstoles, guardando en su corazón todo lo que experimentaba y de seguro acompañó a su Hijo, silenciosamente, en su peregrinar hacia Jerusalén.
Cuando se pone en camino a visitar a su prima Santa Isabel, va cumpliendo un compromiso cristiano, asistir a una mujer de avanzada edad que había quedado embarazada. La caridad es la carta de presentación del cristiano. Sin un compromiso social por buscar la liberación de los que viven sometidos en el yugo de la pobreza y de las nuevas formas de esclavitud, la espiritualidad del creyente deja de ser auténtica, deja de ser cristianismo, pues todo el Evangelio es el anuncio de una caridad predominante que irradia a la comunidad de discípulos y nos congrega hoy a nosotros.

Explicación del Signo:

María en la Medalla Milagrosa se presenta con los brazos abiertos, acoge a sus hijos, ella también representa a la Iglesia, que es esposa fiel de Cristo. En el Apocalipsis se nos presenta una mujer vestida de sol que sufre con dolores de parto, esto quiere decir que la Iglesia sufre, como sufrió María, dolores de parto, al anunciar a Cristo en medio de las persecuciones del maligno.

Preguntas para reflexionar:

• ¿Actuamos con caridad y prontitud frente al sufrimiento humano del cual somos testigos día a día?

• ¿Cómo nos comportamos ante las expresiones de caridad para con nosotros?

Actividad (para grupos pequeños):

Presentamos un collage con fotos de varias advocaciones de la Virgen María, para identificar en cada imagen la manifestación de Dios en medio de todas esas apariciones o devociones.


CUARTO DÍA
La Medalla signo de ESPERANZA.

Símbolo: Debajo de la imagen de la Virgen que colocamos ayer, vamos a poner la serpiente y el mundo.

Lectura del Texto Bíblico: Apocalipsis 12, 3-5

Y apareció otra señal en el cielo: un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas. Su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz. La mujer dio a luz un Hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono.
Palabra de Dios.

Reflexión:

Hoy vemos “el enemigo” en la historia de la salvación, se trata de aquellos que rechazan el proyecto de Dios en su vida, que destruyen lo creado, que alienan al ser humano, que le roban su identidad, que matan y silencia a los que se anteponen a sus proyectos terroristas. El mal personificado está presente en aquellos que buscan de todas las maneras destruir la relación del hombre y la mujer con Dios.

La serpiente representa el enemigo del hombre, aquel que en el jardín del Edén le propuso “ser como Dios”, pero la analogía que hay entre la serpiente y el mal, también tiene un sentido, ella es un animal que sólo ataca cuando se siente amenazada y cuya picadura es mortal, su veneno recorre todo el sistema circulatorio. Lo mismo sucede con los malvados que atacan cuando sienten que su poder está siendo criticado, y buscan de todas las maneras destruir la vida de quienes se oponen a sus sistemas alienantes y al igual que el veneno de las serpientes inundan de injusticia y corrupción todos los espacios sociales: educación, salud, trabajo, etc.

Pero en la Milagrosa también hayamos el signo de la esperanza, podemos caminar seguros de que en esta batalla, Dios está con los que sufren, con los que tienen hambre y sed de justicia; el cristiano debe ser signo de esperanza para los que lloran, anunciarles que son bienaventurados porque ellos verán la justicia de Dios.

Explicación del Signo:

La serpiente representa el enemigo antiguo, que tentó a Eva y causó la expulsión de los primeros habitantes del paraíso, es decir quien los alejó de la gracia de Dios. La promesa en medio del castigo, era que una mujer pisaría la cabeza de la serpiente. Y un antiguo sermón nos recuerda “que por la desobediencia de Eva se cerraron las puertas del paraíso y por la fe de María se abrieron de nuevo”.

Preguntas para reflexionar:

• ¿Soy libre para demostrar a los miembros de mi comunidad la esperanza que habita en mi corazón?

• ¿Como comunidad demostramos la verdadera esperanza en medio de los diferentes ambientes en los que nos movemos?

• ¿Los valores del Evangelio imperan a la hora de tomar decisiones? San Vicente dice: “Qué haría el Hijo del hombre en mi lugar”

Actividad (para grupos pequeños):

Con recortes de noticias, vamos a buscar quiénes son esos que actualmente agobian a la Iglesia, que destruyen la vida y que odian el Reino de Dios, esos nuevos anticristos.

QUINTO DÍA
La Medalla signo de DISCIPULADO.

Símbolo: Los rayos, se los ponemos en las manos a la imagen de la Virgen.

Lectura del Texto Bíblico: Juan 2, 1-11 (o forma corta):

Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino.» Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.» Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que él os diga.»
Palabra del Señor

Reflexión:

Al mundo le falta buen vino, estamos hartos de un vino “barato” de un vino que hastía y que embriaga, que nos quita la conciencia de hijos e hijas de Dios; como el consumismo y el materialismo que nos hace perder el valor de lo que verdaderamente importa y nos pone de frente a un millón de cosas innecesarias y muchas veces inalcanzables.

María es quien nos invita a buscar en la vida el verdadero vino, a no contentarnos con lo que el mundo nos ofrece, a no quedarnos en la orilla de la historia viendo cómo a nuestra sociedad le hace falta el buen vino que es Cristo.

Ella desacomoda a los sirvientes en la boda de Caná, para convertirlos en testigos de la presencia transformadora de Cristo, que convierte el agua usada para los ritos de purificación, en un vino que configura a la persona con la nueva alianza.
Es por eso que la Virgen María nos enseña a ser verdaderos discípulos, nos pone de frente al milagro de la vida y en la medalla nos compromete a ser discípulos, a llevar a cada persona el regalo del Evangelio, de acercarlos más a Jesús, de dar a conocer ese vino de alegría y paz que hace falta en nuestras familias, a dejar a un lado el materialismo y la superficialidad y a buscar en el interior del corazón lo valioso de la persona humana: su dignidad.

Explicación del Signo:

Los Rayos, significan las gracias que la Santísima Virgen María alcanza de Dios para todos sus hijos que acuden a ella con fe y devoción. Ella misma le ha dicho a Catalina que de sus manos se desprenden unos rayos que no dan luz, estos representan los favores que no se piden y ella quiere derramar. Jesús nos invita a pedir con insistencia en la oración “pidan y se os dará” “el que llama recibe” por eso ella intercede para que aquellas cosas que son conformes a la voluntad de Dios se alcancen para nosotros. Dios escucha el clamor del pobre y lo atiende en su aflicción, pues siente el dolor del pueblo que es oprimido y alienado.

Preguntas para reflexionar:

• ¿Somos verdaderamente discípulos de Cristo que tratamos de llevar a nuestro hermano a un encuentro real con Dios?

• ¿Soy un verdadero “milagro” en medio de la comunidad, para buscar socorrer a mis hermanos y hermanas en sus necesidades diarias?

Actividad (para grupos pequeños):

En una cartelera ponemos grande la frase “los milagros de Dios en mi vida son:” y se invita a los participantes a escribir alrededor, aquellas cosas que ellos consideren como un regalo de Dios: la vida, los hijos, la salud, etc.

SEXTO DÍA
La Medalla signo de AMOR.

Símbolo: Los dos corazones, en el otro óvalo colocamos los dos corazones en la parte inferior.

Lectura del Texto Bíblico: Lucas 2, 34-35:

Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones»
Palabra del Señor

Reflexión:

El amor de Dios es infinitamente donativo, Él se entrega a la humanidad, de Él parte toda iniciativa de revelación, se comunica a los seres humanos de formas inimaginables, en el silencio y en la creación, habla por medio de los profetas y abraza por medio de los pastores; pero la máxima expresión de su manifestación es a través de su Hijo, el verbo encarnado, el Dios con nosotros, Jesús nos muestra el rostro verdadero del Padre y nos habla con autoridad.

El Corazón del Hijo está íntimamente unido al corazón de su Madre, juntos padecieron la incomprensión y sufrieron el martirio, de diferentes formas, a causa del odio del mundo. Jesús muere en la cruz porque se rehusó a dar marcha atrás en el proyecto de salvación, porque fue consecuente, y María sufría bajo la cruz la indiferencia y la violencia de los asesinos de su Hijo; pero el amor de Dios no es vencido en una cruz, al contrario en la cruz está la manifestación plena del amor de Dios que se entrega hasta la muerte, porque si el mundo da muerte, Dios Resucita, ya no hay miedo, no hay víctimas, sólo vida y amor en plenitud. Porque Dios nos ha amado primero y nos pide dar amor sin reservas.

La Medalla Milagrosa es manifestación de amor en medio de las pruebas, ella se manifestó en un momento en que Francia estaba desolada por la guerra y peor aún todavía no terminaban las muertes y la violencia, ella se manifiesta como portadora de gracias cuando el mundo estaba agitado por el ateísmo y la indiferencia. Ella es luz y amor en medio de lo frio y obscuro de la guerra.

Explicación del Signo:

El corazón coronado de espinas es el de Jesús, y el corazón atravesado por una espada es el Corazón de María. Dos corazones que íntimamente unidos por el misterio de la redención, nos invitan también a ser sembradores de amor en medio de las tribulaciones.

Preguntas para reflexionar:

• Ante la adversidad, ¿cómo sostengo mi fe?

• En medio de las arbitrariedades de la vida, ¿cuál es mi actitud ante Dios?

• ¿Qué tan firme y leal es mi respuesta de fe al Señor?

• ¿Estoy verdaderamente dispuesto a todo en mi opción por ser cristiano?

Actividad (para grupos pequeños):

Un acto de amor, durante este día o el siguiente se puede pensar en practicar una obra de misericordia ya sea con una persona que participe en la novena y que tenga dificultad o en una persona de nuestra comunidad: un pobre, un anciano, etc.

SÉPTIMO DÍA
La Medalla signo de REDENCIÓN.

Símbolo: La cruz que pondremos en el centro del óvalo donde hemos puesto los dos corazones el día anterior.

Lectura del Texto Bíblico: Juan 19, 25-27:

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.
Palabra del Señor

Reflexión:

En la cruz están junto a Jesús, nuestros hermanos pobres y oprimidos, están los pueblos que padecen injusticias, están los cristianos perseguidos, los profetas despreciados, los místicos ignorados; y de pie junto a la cruz hay tres clases de personas: los crucificadores, aquellos que celebran la muerte; los indiferentes, que pasan por la vida sin comprometerse; y finalmente, los que hacen duelo pero que miran con esperanza, ellos creen que todo puede cambiar, se duelen de las injusticias pero buscan la trasformación de la vida.

En ese último grupo está nuestra Madre, que permanece fiel hasta en los momentos difíciles. La resurrección es la recompensa de quienes saben esperar, de aquellos que han puesto su fe en Jesucristo y se comprometen al cambio, ellos son redimidos porque han aceptado la propuesta del Reino de Dios, donde los hambrientos son saciados, los pobres son recompensados, los que lloran son consolados y los que junto con María saben caminar y orar.
La Medalla lleva impresa la cruz íntimamente unida a la misión de María, que nos representa a nosotros como Iglesia. Podemos asegurar que nuestra misión carece de sentido cuando pretendemos la resurrección sin pasar por la experiencia de la cruz.

La cruz, es finalmente el signo con que los romanos oprimían al pueblo, pero que Dios ha convertido en signo de redención, porque en él ha sido elevada la curación del mundo.

Explicación del Signo:

La Cruz está sobre la M en la Medalla Milagrosa. Tiene un doble sentido teológico: el primero, nos recuerda que Cristo en la Cruz nos dejó a la Virgen María como nuestra Madre; y el segundo, que por María nos vino Cristo el salvador del mundo. La Cruz es el estandarte de victoria, con ella Cristo venció la muerte y nos dio vida eterna.

Preguntas para reflexionar:

• ¿Sabemos leer los signos de los tiempos para identificar los crucificados de nuestro tiempo?

• ¿Asumimos la propia cruz como un compromiso con los más pobres?

• ¿Somos cristianos de pintura, que queremos vivir un compromiso superficial, sin penitencia ni oración?

Actividad (para grupos pequeños):

Vamos a llevar a la novena diferentes recortes de revistas o periódicos donde se presenten noticias buenas y malas de la realidad del país, invitamos a los participantes aportar sobre la realidad social, política y religiosa del lugar donde vivimos. Tratamos de responder a la pregunta ¿Quién gobierna nuestro mundo?

OCTAVO DÍA
La Medalla signo de MISIÓN

Símbolo: debajo de la cruz ponemos la letra M.

Lectura del Texto Bíblico: Hechos 1, 14; 2, 1-3

Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.
Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban.
Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.
Palabra de Dios.

Reflexión:

La comunidad de creyentes se reúne para orar, compartir y fortalecerse en la fe, están junto a María en el cenáculo esperando la promesa del Espíritu Santo, que les explicará todo.

Aquellos que antes buscaban su propia comodidad, que buscaban un “buen puesto”, que querían ser servidos, que querían un mesianismo que los librara de sus preocupaciones, quedaron transformados con el proyecto de Cristo que los sacudió y les mostró la vida de manera diferente. Y en pentecostés esperaban la presencia que transformaría completamente sus vidas.

Es el Espíritu Santo quien los empujó a salir fuera de sí mismos, el que los movió a dar la vida por el Reino de Dios, el que los condujo por caminos insospechados para anunciar la Buena Nueva; salieron de sí, se pusieron en marcha, llenos de esta gracia santificadora, se vieron envueltos en una luz que no enceguecía sino aclaraba y su fuerza no fue otra que la misma del Resucitado, anunciando y bautizando en todas las naciones.
María es también misionera, ella llevó desde un primer momento la presencia de Dios que llenaba de alegría los corazones, saltó de gozo el precursor con el saludo de María a su mamá, y se llenaban de gozo quienes veían a Cristo y gritaban “dichoso el vientre que te llevó” porque identificaron que toda la gracia de la redención se derramó primero en la Madre del Salvador.

Explicación del Signo:

La M es la primera letra del nombre de María, si bien en la época de Jesús era un nombre muy común, como lo es también en nuestros tiempos, en la persona de nuestra Madre se configura de una manera más especial, su nombre llena de consuelo a quienes la invocan, ella es la mujer más amada y representada en el mundo, nosotros sus hijos sentimos por ella un amor y una filiación que nos hace sentir que su nombre al ser invocado es como encender las luces de la fe.

Preguntas para reflexionar:

• ¿Cómo podemos nosotros manifestar a otros la efusión del Espíritu Santo, que todos hemos recibido en el Bautismo y hemos aceptado libremente en la Confirmación?

• ¿Qué obra concreta me compromete a la Misión de Jesucristo?

• Como la Virgen María, ¿asumo la vida de oración como un compromiso comunitario?

Actividad (para grupos pequeños):

Se pide que el organizador de la novena, entregue a cada participante un cartón con forma de llama, detrás de cada cartón los participantes escribirán un compromiso que quieran tener con la Iglesia; si se desea se puede compartir.

NOVENO DÍA
La Medalla signo de IGLESIA.

Símbolo: Las doce estrellas que colocaremos alrededor del segundo óvalo.

Lectura del Texto Bíblico: Marcos 3, 13-19:

Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron donde él. Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro; a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, el mismo que le entregó.
Palabra del Señor

Reflexión:

En este último día de la novena, meditamos sobre la Medalla Milagrosa como un signo de Iglesia, nos invita compartir nuestra fe, a estar en torno a Jesús y María como las estrellas están en rededor.

La plenitud de la Iglesia está allí representada, son doce apóstoles, como lo eran las doce tribus de Israel, doce es perfección, unidad, por eso los cristianos debemos ser fieles al mandato del Señor de ser un solo rebaño, eso no significa que todos debamos ser iguales, sino que no podemos crear entre nosotros barreras de odios o fronteras de división, no podemos ser agentes que dividan a la Iglesia que es una, formando bandos o rechazando a los que no piensan como nosotros.

Ahora pensemos cuántos signos en el mundo existen que evocan a la Virgen de la Medalla Milagrosa, monumentos, templos, santuarios y muchas otras cosas más, ella es la principal embajadora de nuestro carisma Vicentino, en todos los idiomas se reza su jaculatoria y sería imposible contar cuántas medallas alrededor del mundo se han acuñado, hasta el mismísimo autor de la bandera de la unión europea se inspiró en la Medalla. Hay signos en el mundo que nos evocan a la unidad de la Iglesia, sin lugar a dudas, esta pequeña Medalla nos llama a estar unidos, como cada uno de estos símbolos que hemos ido viendo día a día se han condensado en este signo de Esperanza.

Explicación del Signo:

Las doce estrellas que están en el reverso de la Medalla Milagrosa, representan a la Iglesia de Jesucristo, aquellos que a lo largo de los siglos han acogido la llamada del Señor a construir el Reino de Dios, una Iglesia que fue fundada sobre doce columnas, es decir sobre los doce apóstoles que también representan las nuevas tribus de Israel (12 también) el nuevo pueblo de Israel donde se congregan ya no un solo pueblo sino todas las naciones.

Preguntas para reflexionar:

• ¿Nos sentimos comprometidos como Iglesia a construir el Reino de Dios, de donde emana la justicia y la caridad?

• ¿Cuál es nuestro compromiso frente a nuestra comunidad o parroquia?

• ¿Vivimos con convicción nuestros compromisos bautismales?

Actividad Final:

¡Terminamos la Medalla Milagrosa! Ahora invitamos a todos los participantes a dar una reflexión final, sobre las enseñanzas que recibieron a los largo de estos nueve días. Concluimos la novena con un ágape fraterno. Se recomienda que para mañana tengamos en una mesa especial la Medalla para todos los que participaron en la Novena y se les entregue para ser llevada con amor en el pecho.

ORACIONES FINALES

(Se sugiere escoger alguna de las que presentamos a continuación)

Consagración al Hogar:

¡Oh Virgen María! A tu corazón inmaculado consagramos hoy nuestro hogar y todos los que lo habitan.
Que nuestra casa sea, como la de Nazaret, morada de paz y de felicidad por el cumplimiento de la voluntad de Dios, por la práctica de la caridad y por el perfecto abandono a la Divina Providencia.
Vela sobre cuantos lo habita; ayúdales a vivir Cristianamente; cúbrelos con tu protección maternal y dígnate, ¡Oh Bondadosa Virgen María! Formar de nuevo en el cielo este hogar que en la tierra pertenece por entero a tu Corazón Inmaculado. Amén

Oración a la Virgen Milagrosa:

Virgen Inmaculada de la Medalla Milagrosa, que te manifestaste a Santa Catalina Labouré como mediadora de todas las gracias, atiende a mi plegaria.
En tus manos maternales dejo todos mis intereses espirituales y temporales, y te confío en particular la gracia que me atrevo a implorar de tu bondad, para que la encomiendes a tu divino Hijo y le ruegues concedérmela, si es conforme a su voluntad y ha de ser para bien de mi alma.
Eleva tus manos al Señor y vuélvelas luego hacia mí, Virgen poderosa; envuélveme en los rayos de tu gracia, para que a la luz y al calor de esos rayos me vaya desapegando de las cosas terrenas y pueda marchar con gozo en tu seguimiento, hasta el día en que bondadosa me acojas a las puertas del cielo. Amén.

Bendita sea tu pureza:

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti celestial princesa, Virgen Sagrada María, te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía. Amén.

Salve Regina:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Oremos: Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo; concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

Sub tuum:

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Amén.

Acordaos:

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. ¡Oh Madre de Dios!, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.


OTRAS ORACIONES

Oración de fieles:

Presidente: Invoquemos al Padre Celestial para que por la maternal intercesión de María, Madre de Misericordia, acoja nuestras plegarias y digamos con fe:

R. Mira a la llena de Gracia y escúchanos, Señor.

1. Por la Iglesia Universal, para que sea portadora en el mundo de misericordia paz y reconciliación, roguemos al Señor.

2. Por el papa Francisco y nuestro obispo N., así como por todos los pastores de la Iglesia, para que sus voces se sigan levantando con un llamado a construir un país reconciliado y en paz, roguemos al Señor.

3. Por los que gobiernan las naciones, para que se comprometan por buscar que los ciudadanos nos dispongamos a acoger la paz en actitud de perdón y de reconciliación, roguemos al Señor.

4. Por los que sufren las consecuencias del odio, de la guerra y de la injusticia, para que encuentren el bálsamo del consuelo y la paz a través de los hombres y mujeres de buena voluntad, roguemos al Señor.

5. Por quienes aún persisten en aferrarse a la guerra como único camino, para que descubran que no hay mejor vía para el desarrollo y el progreso de los pueblos que el de la tolerancia, el respeto y la convivencia pacífica, roguemos al Señor.

Oremos: Padre bueno, llenos de confianza, imploramos tu misericordia; acoge las plegarias que te dirigimos por la maternal intercesión de María, que con su sí nos ha traído a Jesús, Príncipe de la paz, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Letanías: 

Dios, Padre celestial... ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo evangelizador de los pobres...
Dios, Espíritu Santo fruto del amor...
Santísima Trinidad, un solo Dios...

Santa María... ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios.
María, Mujer sin Mancha.
María, Madre Inmaculada.
María, Reina de las Misiones.
María, Promotora de la Caridad.
María, Mujer pobre, sencilla y humilde.
María, Virgen Poderosa.
María, Mujer Anunciada por los profetas.
María, Nueva Eva.
María, Madre Milagrosa.
María, Madre de todos en particular.
María, Intercesora de todas las Gracias.
María, Madre de los rayos.
María, Artífice de la Medalla Milagrosa.
María, Que te manifestaste a Santa Catalina Labouré.
María, Madre de las Hijas de la Caridad.
María, Madre de la Congregación de la Misión.
María, Inspiradora de todos los Movimientos Marianos Vicentinos.
María, Patrona de toda la Familia Vicentina.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Oremos: Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro, gozar de continua salud de alma y cuerpo, y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutar de las alegrías eternas. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

CANTOS MARIANOS

1. Con la Música de la Blanca Paloma

Vicentinos unidos oramos (bis) /
Porque son tus rayos (tris)
Gracias del Señor. /

Milagrosa tus hijos cantamos (bis) /
Porque eres nuestra Madre (tris)
Madre de Jesús. /

Desde Francia hacia el mundo se extiende. (Bis) /
Tu medalla Santa (tris)
Regalo de Amor.

La Cruz y la M son signos (bis) /
Del amor de Cristo (tris)
Su madre nos dio

Admirable extiende sus manos (bis) /
Pisando la muerte (tris)
Otorgó la paz

2. Con la Música del Ave María

María presente en la gracia de Dios,
Nos trae del cielo, precioso don.

Tu Santa Medalla, regalo de amor,
Gozosos portamos pidiendo favor.

Santa Catalina a la Madre vio,
Cantemos el ave a su concepción.

Son símbolos grandes de la redención,
Al cuello portarla con gran devoción.

Sos milagrosa Madre de Jesús,
Ruega por nosotros a Cristo el Señor.

Los dos corazones vencieron la ira,
De la cruel serpiente arpía enemiga.

El mundo a tus plantas ¡oh dulce Mujer!
Los rayos son gracias ¡Oh Virgen María!

La cruz y la eme, la unión de María
Con su Hijo bendito ¡oh reina María!

3. Himno de la Medalla Milagrosa

La llevo en mi pecho porque prometiste
Al que la portara una gran bendición.
Tu santa medalla me acompaña siempre,
A Ti buena Madre me entrego hoy.
Los rayos son tus gracias, Milagrosa
Que a todos tú derramas, Milagrosa,
Y brotan de tus manos, Milagrosa,
Acogen a tus hijos, Milagrosa.

El pueblo confiado a ti clamó
Tu gracia divina
Y tu bendición.
Las doce estrellas,
Los dos corazones,
La cruz y la M
Son la redención.

Los rayos son tus gracias, Milagrosa
Que a todos tú derramas, Milagrosa,
Y brotan de tus manos, Milagrosa,
Acogen a tus hijos, Milagrosa.
Oh María concebida sin pecado,
Ruega por nosotros que acudimos a ti.

MISTERIOS CANTADOS

(con la música del Ave María)

Gozosos:
1. Bajando del cielo el ángel de Dios anuncia el misterio de la Encarnación.
2. La Virgen Bendita saluda a Isabel y su alma engrandece de Dios la merced.
3. Radiante una estrella nos muestra en Belén, nacido entre pajas el Dios de Israel.
4. Al templo llevando su humilde Jesús un rito Ella cumple de humilde virtud.
5. Con crueles angustias lo buscan doquier cuando El entre sabios enseña la Ley.

Luminosos:
1. En el Jordán Cristo alaba a Dios, y la voz del Cielo proclama al Señor.
2. Su Madre en las bodas pide intercesión y Cristo el Buen Hijo atiende a su voz.
3. Cambiando de vida los hombres tendrán, a Cristo el hermano como el Salvador.
4. Delante de Pedro, Santiago y Juan, la gloria se admira en el monte Tabor.
5. Admirable misterio de tan grande fe, La Eucaristía empieza a nacer.

Dolorosos:
1. Contempla alma mía a Dios tu Señor sumido en la angustia haciendo oración.
2. Ya rasgan sus carnes azotes sin fin, mis culpas merecen castigo tan ruin.
3. Corona de espinas taladran su sien más mi alma lo aclama por Dios y por Rey.
4. Un maduro madero soporta mi Bien, mis culpas cargaron un peso tan cruel.
5. Con dura congoja clavado en la cruz salvándome muere mi dulce Jesús.

Gloriosos:
1. Hosanna Aleluya el orbe exclamó al ver del sepulcro salir al Señor.
2. Ya vas hacia el Padre mi Dios y mi Rey en medio del gozo no olvides tu grey.
3. Espíritu Santo de Dios, Fuego y luz desciende trayendo saber y virtud.
4. Del valle del llanto al reino de amor asciende María la Madre de Dios.
5. Tu frente circunda corona imperial del cielo eres Reina, del mundo la Paz.

BENDICIÓN DE LA MEDALLA

V: Nuestro auxilio está en el nombre del Señor.
R: Que hizo el cielo y la tierra.
V: El Señor este con ustedes.
R: y con tu espíritu.

Oremos: ¡Oh Dios omnipotente y misericordioso! Que por las muchas apariciones en la tierra de la inmaculada Virgen María, te has dignado obrar maravillas para la salud de las almas y de los cuerpos, concede tu bendición a estas medallas, imágenes y objetos religiosos y que quienes los veneren con piedad o los lleven con devoción, sientan tu protección y obtengan tu misericordia. Amén.

Y quienes lleven la Medalla Milagrosa por primera vez: reciban esta santa medalla. Llévenla fielmente hónrenla con la veneración que merece, para que la piadosa y siempre Virgen María Reina de los cielos, los proteja y los defienda, y renovando los prodigios de su Amor, les obtenga misericordiosamente del señor cuanto pidieren, y vivan y mueran bajo su maternal protección amén.
Se rocía con agua bendita.

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Tags: Novena, , Medalla Milagrosa,, Virgen María,

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