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Biografía Superiores Generales

Recopilación: EDDISON JOHAN LEÓN MARTÍNEZ y NORVEY FABIÁN VILLANUEVA

Biografía Superiores Generales
de la Congregación de la Misión y las Hijas de la Caridad.

generales vicentinos

 

P. Vicente de Paúl


Fue el fundador, nació el 24 de abril de 1581. En una aldea francesa. Su infancia la paso en el campo ayudando a sus padres. Cuando tuvo la oportunidad de estudiar aptó por ser sacerdote, sus intenciones eran desde esta condición poder tener buena remuneración económica para ayudar a su familia. Fue ordenado a los 19 años de edad. El primer signo de su misión lo experimentó en la aldea de Clichy donde fue párroco hacia 1613, allí se ganó el amor y el afecto de los aldeanos. Otro signo fue la confesión general de un moribundo, en esta experiencia se dio cuenta del estado de pecado en el cual se encontraban los habitantes de estas tierras. El primer sermón fue un rayo que empezó a irradiar el camino de este sacerdote francés, este hecho lo marcó tanto que la fecha tuvo lugar un 25 de enero de 1625, siendo esta la fecha oficial de la fundación de la Pequeña Compañía, que se caracterizará por ser seguir a Cristo evangelizador de los pobres y por la formación del Clero.

P. René Almerás (1661-1672)


Su elección fue de carácter extraordinario, aunque sus virtudes talentos y conocimiento de la Congregación lo perfilan para ejercer el puesto de San Vicente, quien lo preparó antes de morir.
Algunos de los hechos más importantes durante su generalato:
 Haber declarado patrona a la Santísima Virgen en el misterio de la Asunción invitando a todos los misioneros a consagrarse a todos los misioneros el 15 de agosto de 1662.
 Haber extendido a todas las casas de la misión la promesa de ejercer el servicio, la lealtad, la obediencia y la fidelidad a la Providencia Divina.
Durante su período de servicio se llevaron a cabo dos asambleas generales, la primera en 1661 siendo él el vicario general, y la segunda en 1668. Su generalato culminó en 1672 el 22 de septiembre, debido a su fallecimiento, tenía 60 años de vida, 34 de vocación y 11 y medio de generalato. Durante este tiempo al mando de la Congregación había 426 sacerdotes y 196 hermanos coadjutores.

P. Edmond Jolly (1673-1697)


Fue elegido como superior general el 5 de enero de 1673. Era un hombre que sobresalía por su “humildad, gravedad y observancia, fiel en las cosas pequeñas, ejemplar en sus costumbres, modesto en su postura, moderado en sus palabras y del todo dedicado a la compañía, en el cumplimiento de los deberes inherentes a la dignidad y autoridad que le habían confiado”.
Logró la confirmación de la Compañía en la posesión de la casa y dependencia de San Lázaro; se opuso a la aceptación del hospital real de inválidos y de la casa de San Ciro, aunque fue un fracaso. Durante su generalato ingresaron en la congregación 814 sacerdotes y 248 hermanos, y se fundaron 37 establecimientos sin contar el de Londres.
En el periodo de éste superior se llevaron a cabo tres asambleas generales, en 1673, 1658 y 1692, también se dio una asamblea sexenal en 1679. Murió al día siguiente de la fiesta de la Anunciación.

P. Nicolas Pierron (1697-1703)

Es el último de los superiores generales que conoció a San Vicente. Ingresó a la comunidad el 14 de mayo de 1657, era un hombre de experiencia y de gran virtud por lo que se desempeñó como profesor de filosofía en San Lázaro y superior en varias casas de la comunidad. Fue electo superior general en 1697. Su gobierno duró escasamente seis años, en el se hicieron tres fundaciones y fueron admitidos 257 sacerdotes y clérigos y 80 hermanos. Uno de sus principales intereses evidenciado en sus circulares se da en la insistencia a los misioneros por rezar el oficio divino y además, da orientaciones sobre la manera de hacer los exámenes sobre la virtud de la práctica. Durante este tiempo se llevó a cabo la sexta asamblea general.

P. Francois Watel (1703-1710)

Fue rector de seminario y visitador de la provincia de Francia, fue electo como general en 1703 y su periodo de gobierno se extendió hasta 1710, durante este tiempo se recibieron en la comunidad 273 sacerdotes y clérigos y 100 hermanos. Además, de 11 fundaciones, su principal empeño al igual que su antecesor era mantener la pureza de la fe católica, y su gran celo y prestigio por la obras misioneras. En este tiempo de generalato, hubo incidentes desagradables entre los misioneros italianos, españoles y portugueses, hechos que merecieron paternales represiones por parte del Papa Clemente XI; murió en 1711.

P. Jean Bonnet (1711-1735)


Nació el 29 de marzo de 1664 en Fontaine Bleau, en 1677 ingresó a la comunidad después de haber recibido la tonsura. A los 25 años fue enviado como director del seminario mayor de Chalons, a los 30 años fue superior del seminario de Auxerrees. Se consideró por ser un hombre de “gran talento y espíritu excelente…… buen corazón, recto, amable y de una virtud arraigada, porque es manso, valeroso ecuánime.

En la asamblea de 1703 fue electo asistente del P. Watel, prefecto de estudios y director de los ejercicios y en 1710 director del seminario interno. Su generalato inicia el 1 de mayo de 1711 producto de la sexta asamblea.

P. Jean Couty (1736-1746)


Hizo sus votos de incorporación a la Comunidad en 1686 y fue uno de los misioneros más activos e influyentes en el primer tercio del siglo XVIII y el brazo derecho del P. Bonet en la grande beatificación y canonización de San Vicente.
Su generalato se sitúo desde 1736 hasta 1746, su mayor obra fue llevar hasta los altares al Padre Fundador, eso se dio gracias a su prudencia, su sagacidad y a su tenacidad. El primer resultado de su arduo trabajo se vio en 1729 cuando se aprueba la beatificación y en 1737 Vicente pudo ser conocido en el mundo entero como santo.

Durante el tiempo en el que él estuvo al mando de la comunidad, se fundaron siete centros misionales, dos Seminarios externos y una Parroquia, e hicieron los votos 435 clérigos y sacerdotes y 145 Hermanos Coadjutores.
Era un gran conocedor de la vida y doctrina de san Vicente, por eso logró llevarlo a los altares, esto también lo condujo a rescatar y vivificar el espíritu del fundador en todos los miembros de la comunidad.
Sus circulares eran exhortaciones continuas a huir del mundo y a guardar la sencillez en los vestidos y a preparar sólidamente las funciones del ministerio, pero al ver que muchos de los miembros de la compañía no atendían sus recomendaciones estuvo sus últimos días de vida angustiado y deprimido. La muerte lo sorprendió el 4 de agosto de 1746. Esta fecha marca el inicio de una época de decadencia en el espíritu y obras misioneras de la comunidad.

P. Luis de Bras (1747-1761)

Nació en 1677, su juventud estudiosa es descrita en cuatro palabras “sabio, sólido, virtuoso y aplicado”. Sus dotes intelectuales sorprendieron a sus profesores de Filosofía y Teología, por esto siendo subdiácono ya fue tenido en cuenta para dar una cátedra de Filosofía en el Seminario de Sedán. Más tarde enseñó la Teología en los Seminarios de Toul, San Floro y Tours, dejando luminosas huellas de su capacidad de penetración teológica, de su precisión y de su claridad metódica en las explicaciones.


Sus treinta años de Superiorato en Tours le hicieron convertirse en el hombre de confianza del Arzobispo y de toda la Diócesis, siendo también un hombre de consulta. San Ciro decía de él: “en la ciencia jurídica, el P. De Bras iba a la par con los grandes jurisconsultos”.
Su vida se vio enmarcada por ser sabio, prudente, aplicado en el estudio de las ciencias eclesiásticas y enamorado de su celda, pues no salía para visitas inútiles y mucho menos para comer con los externos. Este conjunto de cualidades atrajo sobre él miradas de los electores de la Asamblea de 1747, poniéndolo al frente de la curia generalicia.


Tenía setenta años de edad y cincuenta de vocación. Catorce años duró su Generalato, durante el cual se celebraron las Asambleas XI y XII, con 22 y 10 sesiones respectivamente. Fueron admitidos a los votos 678 clérigos y sacerdotes con 180 Hermanos, y se fundaron 11 centros misionales y 4 Seminarios.
Su administración aunque fue deficiente en lo misionero, fue beneficiosa para la Compañía, pues esto la preservó de las infiltraciones Jansenistas y además la alejó del ambiente del sigilo. Aunque no todos respondieron como él deseaba logró forjar generaciones de hombres de virtud y de ciencia que brillaron en la segunda mitad del siglo XVIII.


En esta época el Jansenismo adaptaba las formas y tácticas más astutas para envenenarlo todo, y como un serpiente iba ensroscando en los palacios, ahogando la piedad de los Reyes con el cesarismo, alcanzaba las mitras de algunos Obispos y hasta había salpicado al Cardenal Noaialles no conforme con esto hacía estragos en la piedad de los conventos; por este motivo el P. Le Bras convoca a la XI Asamblea General que se celebró en 1747 y como resultado se promulgó la adhesión de la Compañía a la Bula Unigenitus. Paso a la misión del cielo en 1761.

P. Antonio Jacquier (1762-1787)

Nació en noviembre de 1706 en la Diócesis de Lyon. Estudió con los jesuitas y estuvo a punto de ingresar en su Compañía, pero gracias a los ejercicios espirituales que hizo en la casa de Lyon le dieron a entender que Dios lo llamaba a esta Misión.


Su condescendencia, el dominio de su alma, el señorío de todos sus movimientos, su corazón comunitario y cautivo pero sin familiaridad y, por ultimo su piedad llena de unción y de ternura, eran sus rasgos que hacían que se ganaran todas las simpatías. Sobre estas cualidades fue tejiendo la virtud que nunca se quebró y lo acompañó en todas las etapas de su vida. Sus rasgos eran muy sobresalientes en la agonizante religiosidad del siglo XVIII. Por eso Dios lo escogió por medio de la Asamblea XIII de 1672, para que tomara el timón de la Pequeña Compañía en esta época crítica y peligrosa por la que se veía afectada la Iglesia y desde luego sus integrantes.


Bajo el mandato del P. Jacquier la Comunidad no solo logró sortear los peligros, sino también vivió momentos de gloria en todos los rincones del mundo donde había misioneros. A las misiones de Argel y las Islas Borbón y Francia se agregaron las de Levante y de la India y China, mientras se consolidaban cada vez más en Polonia, Italia, España y Portugal.


San Lázaro también vio un gran florecer vocaciones las cuales eran muy bien preparadas para afrontar la misión con los más necesitados y en los seminarios. El Seminario de los buenos hijos adoptó el nombre de Seminario San Fermín, cambio que no se limitó solo al nombre, sino también al sistema de enseñanza y a una mejor vivencia de la espiritualidad vicentina.
Sus circulares por su alta y documentada espiritualidad, adquieren el tono y amplitud de cartas pastorales. En 1787 entregó su alma a Dios y dejó su herencia al P. Cayla De la Garde.  Durante su tiempo de generalato presidió tres Asambleas Generales y dos sexenales. Además hicieron votos 1284 sacerdotes y clérigos y 414 Hermanos Coadjutores, se fundaron 22 casas, de las que 10 eran Seminarios y las restantes Misiones y Parroquias.

P. Juan Félix Cayla de la Garde (1788-1800)

Es elegido como Superior General de la Comunidad en 1788, le corresponde un periodo muy difícil y fuerte pues su periodo al mando de la comunidad pues se dieron los sucesos de la Revolución Francesa y sus antecedentes.
Su sabiduría, santidad y energía que lo caracterizaron en los Seminarios de Rodez y Tolosa, le suministraban los medios eficaces para alzar muros de contención contra el ambiente exterior y dar normal funcionamiento a los diversos ministerios de la Compañía. A raíz de las múltiples quejas recibidas por parte de muchos Obispos por el comportamiento de los misioneros en Seminarios y Misiones redactó 25 puntos clave para realzar la disciplina y perfeccionar el plan de estudios, recomendaciones entendidas y acogidas por los misioneros. Fue elegido primer suplente del reinado de Luis XVI.
Inicialmente se propuso visitar todas y cada una de las casas de la Compañía, para ganarse la simpatía y la confianza de los misioneros, además aprovechaba para llevar los planes de restauración de la vida interior y de la eficacia santificadora de los ministerios. Su intención era ir por todas las provincias pero cuando llego de la visita a la primera casa, le sorprendió el primer episodio violento de la revolución. Corría el año 1789, más exactamente el 13 de julio. Luego de andar durante algún tiempo sin una sede segura para dirigir la Comunidad, fue acogido en Roma, donde pudo establecerse para ejercer sus obligaciones, estuvo allí desde el 1 de enero de 1794 hasta el 12 de febrero de 1800 cuando el Señor lo llamó para hacer parte de su reino.

LA ÉPOCA DE LOS VICARIOS GENERALES


A raíz de los efectos dramáticos que vivó Francia por la revolución francesa las provincias francesas de la Compañía desaparecieron, mientras que en Polonia, Italia, España y Portugal las obras eran ubérrimas en sus actividades pastorales. Pero no había general, ante esto Pio VI deseoso de que no faltara una autoridad en la Congregación se dignó nombrar al P. Fenaia como Vicario Apostólico de la congregación de la Misión, dando así inicio a la conocida época de los Vicarios Generales. Que se extiende desde 1800 a 1827.


P. Fenia


Nació en Transtevere, de Roma, el 20 de febrero de 1746. Su padre era criado de un Cardenal, por lo que pudo estudiar en el Colegio romano. A pesar de presentarle muchas propuestas para su vida la Compañía de Jesús, él optó a los 17 años por la Congregación de la Misión, por tener esta un apostolado con los más pobres y desfavorecidos de la sociedad.


Después de ser ordenado, en 1770, fue destinado a trabajar en las Misiones de la Diócesis suburbanas por 14 años consecutivos. Allí era muy reconocido y muy aclamado por cada uno de sus sermones, pues cada vez que lo hacía lo hacía llegando al corazón de los más incrédulos de aquel pueblo. Su éxito fue tan profundo que hasta los sacerdotes Jesuitas asistían a oírlo.


En 1774 fue nombrado Visitador de la Provinvia de Montecitorio y tres años más tarde era nombrado Visitador de la Provincia Romana, por eso cuando el romano pontífice tuve que nombrar un jefe en para la Congregación, no tuvo que dirigir su mirada muy lejos. Tras la muerte de Pio VI, en 1800, el cual fue sustituido por Pio VII, el P. Feanaia fue elegido como Vicegerente.

P. Florentino Brunet


Después de haber muerto el P. Cayla se encontró un documento donde él especificaba quien debería ser el Vicario General, sien el P Brunet el indicado. A raíz de esto los italianos no ven claro el gobierno de la Comunidad, pues este padre no era ni el primer asistente a quien le correspondía asumir las riendas de la Congregación. Despues de oficiar su nombramiento como cabeza de la comunidad, el Papa le dio la orden de organizar cuanto antes una Asamblea que reuniera los misioneros franceses e italianos, pero no pudo obtener éxito con este encargo hasta que él mismo decide ir a Francia para tratar de menguar las dificultades que quedaron después de la barbarie.


Se instaló en 1804 en una de las casas de las Hijas de la Caridad en Francia, su actitud no fue de consentimiento del Papa, lo que no solo disgustó al Pontífice sino también a los misioneros italianos. Por esto el 30 de octubre de este mismo año Pio VII expedía un Breve por el cual nombraba a Domingo Sicardi, Vicario General de las Provincias no Francesas.


El P. Sicardi, según el Breve, era nombrado Vicario “solius totisque Congregationis Missionis ad omnes ejusdem Congrationis domos, ubique, videlicet, in Italiae, Germaniae, Poloniae et Lusitaniae regionibus eeratas vel erigendas, in Domnino gubernandas”. De la misma forma nombraba asistentes a Monseñor Fenaia y a los P. Ansaloni Bistolfi y Paserat, y por Admonitor al P. Bartorelli. Al P. Brunet le quedaba la dirección de las Hijas de la Caridad y de las Misiones extranjeras.
Esta situación solo duró dos años pues el P. Brunet decidió volver a Roma, para volver a tener el poder, hecho que logró a medias por el Breve del 12 de mayo de 1806, dejando al P Sicardi como Provicario residente en Roma. Esto dejaba ver un sin sabor en la Pequeña Compañía y una disputa entre Roma y Francia por querer tener la Curia Generalicia.

P. José Placiard


Pasó por el Vicariato ligeramente, tenía 50 años de edad, era un misionero con un amplio conocimiento en todas las ciencias y lleno de celo por la salvación de las almas, en palabras del P Sicardi era un hombre “piadoso, justo, celoso, ejemplar, firme y constante cuando se trataba del orden y de la verdad”. La Congregación solo gozo de su servicio sólo por un año. Murió el 16 de septiembre del 1807.


P. Domingo Hanon


Era un hombre de carácter enterizo, forjado en el hogar paterno y perfeccionado en la forja en San Lázaro y en el Seminario de Metz, donde enseñó Teología y Filosofía desde 1774 hasta 1790, después fue encargado para administrar esta Diócesis. Con su prudencia y energía logró defender el rebaño a él confiado, a tal punto de salir exiliado a su pueblo natal, por las múltiples amenazas que le hicieron.
Tenía 50 años de edad cuando el Papa mediante un Breve del 14 de octubre de 1807 le confería todos los poderes ordinarios de Vicario general y, con ciertas condiciones, los de Superior General.
Tuvo que afrontar situaciones muy difíciles en la Comunidad como consecuencia del sisma de tensión social que se vivía, una de las situaciones más difíciles fue las de consolidar la superioridad del Vicario en las Hijas de la Caridad, esto lo logró reafirmando que estas dependían de él y no del Obispo, como se pretendía hacer. Murió en 1816, después de dos años que vivió de cautiverio.

P. Carlos Manuel Verbert


Fue profesor de Teología del Seminario de Marsella antes de la Revolución, hechos que lo exiliaron a las tierras costeras de Italia. En 1800 logró regresar a Provensa, donde mucho Obispos desterrados le confiaron la administración de sus Diócesis. Posterior a esto fue Catedrático de Teología Moral en la Facultad de teología de Aix.


Tras la muerte del P. Hanon, en 1616, fue nombrado como Vicario el P. Le Gal, pero este se vio en la necesidad de renunciar al nombramiento, por este motivo se convocó una vez más a una Asamblea de los misioneros franceses y como resultado salió electo el 12 de agosto el P. Verbert, su nombramiento fue confirmado por el Breve del 13 de julio de 1817 con poderes sobre los misioneros franceses y las Hijas de la Caridad, mientras el P. Sicardi seguía siendo el Vicario de los misioneros de las provincias no francesas.


Durante su periodo de mandato quiso reclamar la casa de San Lázaro, que había sido convertida en una prisión, pero el Ministro del Interior se opuso, por lo que tuvo que aceptar el destartalado e insuficiente hotel de Lorges, el cual compró el Gobierno por 100.000 francos de los cuales dieron 90.000 y lo demás los misioneros. En esta casa instalaron una pequeña biblioteca, un salón para los seminaristas, un comedor, la enfermería, la cocina y la capilla.
El P. Verbert con la intensión de conocer a los misioneros dispersos emprendió un recorrido por el sur de Francia, siendo bien acogido por los Obispos y los grupos de misioneros meno en Tolosa, que al final lograron hacerlo. Es en esto afanes misioneros que el 21 e marzo de 1819 lo sorprende la muerte.

P. Boujard


Fue el sucesor inmediato del P. Verbert, como Vicario general de los misioneros franceses. En este periodo la Congregación iba poco a poco reviviendo después de los hechos de la Revolución, se le volvía a confiar a la Pequeña Compañía Seminarios y nuevas parroquias. También se da un notorio y esplendido retorno de los misioneros al seno de la Compañía que los vio nacer y que los acogió para dar respuesta la llamada que Dios les hizo.

Vicariato de las Provincias no francesas.


El P. Sicardi quien gobernaba las provincias que no eran francesas, era el único superviviente de la Curia Generalicia anterior a la Revolución. Él estaba empapado ampliamente del espíritu del padre fundador, hecho que trasegaban y vislumbraban sus Circulares de 1816 y 1817. Su tarea era ardua pues tenía que orientar a los misioneros esparcidos por Italia, España, Polonia y Portugal. En 1818, Pio VII, atendiendo a la salud del desgastado anciano, nombró por Coadjutor al P. Francisco Baccari con título de Provicario. El P. Sicardi entregó su alma a Dios el 13 de junio de 1819.

P. Francisco Antonio Baccari


Era un nombre muy humilde, Pio VII tras haber nombrado a dos Misioneros como Vicarios generales y ante la negativa de estos, se vio en la necesidad de nombrar al P. Baccari quien decidió aceptar la voluntad del Romano Pontífice, su nombramiento se oficializó mediante el Breve del 21 de mayo de 1821. En este periodo al mando de la Comunidad él promovió la observancia y el espiritu de San Vicente y el florecimiento de la naciente Congregación norteamericana, fundada por el venerable Félix de Andreis. Intentó ponerle fin al dualismo del poderes, pero sus sugerencias no tuvieron eco en el P. Boujard.

Tras 27 años de estar divida la Comunidad y tras estar gobernados por dos Vicarios Generales a la vez el Papa de turno decidió buscar la consolidación entre la separación que había entre los misioneros, al comienzo fue un poco molesto para los franceses de manera especial para el P. Boucard quien estaba apegado al poder, y luego de haber cedido se llegó al conceso de elegir nuevamente a un único Padre General para toda la Compañía, eso sí con dos condiciones, la primera, que debería ser francés y la segunda, que debería ser elegido por el Papa.

SEGUNDA ETAPA DE LOS SUPERIORES GENERALES

P. Pedro José de Wailly (1827-1828)

Nació el 25 de enero de 1759 en Bolonia, ingresó a la Congregación el 6 de diciembre de 1778, antes de la revolución pasó por la parroquia de San Luis de Bersalles y por los seminarios de Chartres y de Amiens. En 1804 organizó y gobernó este seminario, fundó los colegios de Montdidier y Roye, promovió las vocaciones eclesiásticas pagando con sus bienes y con limosnas los estudios de muchos clérigos, organizó un grupo de misioneros que recorrían la diócesis evangelizando a los pueblos según el método vicentino.
Siendo superior de este último seminario (Amiens), fue nombrado el 2 de julio Superior General por el Sumo Pontífice (Breve, 6 de enero de 1827), para dar fin a la penosa situación de la compañía después de la revolución. Su corto generalato (un año largo) no fue infecundo: agrupó las Casas de Francia en provincias y por esta reorganización puso a la Compañía en situación de vivir su vida normal sin temor a los incidentes imprevistos. Murió el 23 de octubre de 1828.

P. Domingo Salhorgne (1829-1835)

Nació en Toul el 10 de septiembre de 1757. Ingresó en el seminario interno, en París en 1772. Era un hombre de alto valor. Fue Vicario y Consejero íntimo del Obispo de Tours. Fue nombrado Superior General el 18 de mayo de 1829 a pesar de los grandes esfuerzos que su humildad le sugirieron para impedirlo. Entregó su alma a Dios el 25 de mayo de 1836, después de haber gobernado a la congregación durante seis años. Su mejor elogio lo constituyen las palabras del señor Etienne: “era un de esos hombres de élite” que la Providencia ha destinado para presentar a la naciente familia como el tipo del verdadero misionero, mezclando una ciencia profunda al más límpido candor y a la sencillez más edificante digna de veneración de todos no aspirando él mismo mas que el respeto de parte de todos. Tenía un aire de bondad en todo su exterior, una suavidad en sus palabras, una elevación en sus sentimientos que arrastraba todos los corazones”.

P. Juan Bautista Nozo (1835-1842)

Su periodo fue el más lamentable que ha tenido la comunidad. Obtuvo los votos estrictamente necesarios para ser Superior General y esto indica ya su personalidad tan discutida. Se vio obligado admitir en la persona del Sr. Pouson, Vicario General el 2 de octubre de 1842 y años más tarde renunció ante la Santa Sede.

P. Juan Bautista Etienne (1843-1874)

Nació en Longeville, en Lorena el 10 de agosto de 1801, de modesta condición. Principió sus estudios eclesiásticos de Metz. Trasladado al hospital por una grave enfermedad, conoció a las Hijas de la Caridad que le facilitaron una vida de San Vicente, que lo subyugó. Ingresó al seminario interno el 4 de octubre de 1820, no a San Lazaro que ya no existía sino a una casa miserable que hacía las veces de seminario. Recibió la ordenación el 24 de septiembre de 1824. Gracias a su talento y su actividad, se salvó el cuerpo de San Vicente. Fue nombrado Vicario General de Argel, durante la regencia del Sr. Nozo. El 4 de agosto se reunió la Asamblea que lo nombró para regir sus destinos. De tal manera se impuso que podía decir en 1847: “cuando ahora se hace la lectura de las santas reglas no hay confusión, sino a alegría y gozo, puesto que se observa todo lo que se prescribe. “Administración fecundísima, nuevo esplendor de la familia vicentina, renovación en todos los órdenes, alegría de todos, todo esto y mucho más caracterizó el gobierno del Sr. Etienne. Sufrió amarguras por las persecuciones de que era objeto su comunidad en varios países. Se vio obligado a establecer por un tiempo la sede de su gobierno en Bruselas. El Santo Padre le dispensó siempre una ternura sin igual. Llevó con heroísmo y edificación la terrible enfermedad que le conduciría al sepulcro. En el mes de junio de 1869 sufrió más de quince veces en menos de quince días la dolorosa operación del mal de piedra. El 29 se le operó nuevamente sin éxito alguno. El Santo Padre le envío la Bendición Apostólica. Murió el 12 de marzo de 1874, tenía 73 años de edad y hacía 31 era General de la Congregación; en este tiempo fueron creadas 14 provincias y 120 casas.

P. Eugenio Bore (1874-1878)

Nació el 15 de agosto de 1800, en la ciudad de Angers; fue recibido en el seminario interno de Constantinopla el 28 de enero de 1849. Investigador porfiado y viajero infatigable, autor de varias obras y de muchas memorias que envió a las academias de Inscripciones y Bellas Letras. Según concepto del gran historiador Monret “era el hombre que más a fondo poseía los idiomas orientales”. Toda esta ciencia estaba unida a una profunda y sólida piedad. Después de su ordenación en Constantinopla, fue enviado a París a continuar su Seminario, allí emitió sus santos votos. Después de desempeñar el cargo de visitador de Constantinopla, y Secretario General, fue nombrado Superior General el 8 de septiembre de 1874. Su Generalato duró 4 años. Murió el 3 de mayo de 1878.


P. Antonio Fiat (1878-1914)


Superior de la Casa Madre a los 39 años de edad, se distinguió por su piedad y su celo en conservar el espíritu primitivo en toda su pureza. Lo nombraron el 4 de septiembre de 1878 como sucesor del Sr. Bore. Tenía entonces 46 años. Durante su generalato, el más largo que registra la historia de la comunidad 36 años, tomó a San Vicente por guía y modelo. Por diversas enfermedades y por su edad avanzada renunció en 1914, un año antes de su muerte. Durante su gobierno promovió la fundación de Escuelas Apostólicas, depuró la legislación del Seminario Interno, intensificó el estudio místico en los seminarios regentados por la comunidad, consagró a la Compañía al Sagrado Corazón de Jesús en 1890. Además logró de la Santa Sede la fiesta de la Medalla Milagrosa, la declaración y fiesta del Patrocinio de San Vicente de Paúl, la beatificación de los mártires Juan Gabriel Perboyre y Francisco Regis Clet, y la introducción de las causas de canonización de Santa Luisa de Marillac, Santa Catalina Laboure, de los Mártires de Arrás, del Beato Justino de Jacobis y de muchos otros. Entregó su alma a Dios en 1915.


P. Emilio Villete (1914-1916)

Décimo séptimo superior general y décimo sexto sucesor de San Vicente, fue elegido por los asambleístas el 31 de julio de 1914. Había comenzado en esos días una terrible guerra cuando por la renuncia del Sr. Fiat, se le encargó del gobierno de la Compañía. Había nacido en el año de 1855. Llamado por Dios a la Comunidad, ingresó en ella y después de haber recibido el sacerdocio, estuvo en los seminarios de Oran, Solesme, y Cambrai; luego fue nombrado Procurador general, cargo que ocupó hasta su elección como Superior General. Cinco días después de su elección fue atacado por una enfermedad que lo llevó a la tumba el 7 de noviembre de 1916, quedando así la Comunidad sin quien la gobernara en días tan azarosos y tan revueltos por la guerra.

P. Francisco Verdier (1919-1933)

Nació el 1 de marzo de 1856 en Lun. Ingresó a la Congregación el 7 de diciembre de 1874. Estuvo en Niza en 1880 hasta 1887 año en que fue destinado a Marsella hasta 1894; de allí pasó a Montpellier. Doctor en Filosofía y en Teología. En 1914 fue nombrado como primer asistente del Padre Goblea, a causa de la guerra europea. En 1919 reunió la Asamblea para darle sucesor a Sr. Villete, y quedó él mismo. Se aplicó a conservar en sus dos familias el espíritu primitivo. Su generalato duró trece años y a pesar de las terribles consecuencias de la guerra logró mantener ordenadas todas las obras y hasta hacer aumentar el número de casas. Murió el 26 de enero de 1933.

P. Carlos León Souvay (1933-1939)

Nació en Saulxures el 15 de septiembre de 1870. Entró al Seminario Interno el 11 de mayo de 1893. Doctor en Teología, Filosofía y Licenciado en lengua Siríaca, en una de las universidades de Roma. Después de haber pasado un tiempo en el seminario de San Luis de Misurí, volvió a Roma donde alcanzó Doctorado en Ciencias Bíblicas en 1912. Volvió a San Luis como Superior hasta que en 1932 fue llamado a París por el Sr. Verdier como Asistente. Fue elegido Superior General el 29 de julio de 1933. Después de un generalato muy fructuoso para ambas familias, entregó su alma a Dios en la noche del 18 de diciembre de 1939. Gobernó durante seis años.

P. William Slatery (1947-1968)

Había sido llamado a París para ser Consejero del Vicario General, desde la provincia oriental de los Estados Unidos, de la que era Visitador. Tanto en este cargo como en otros dejó rastros de su saber y su santidad. Su santidad era ya proclamada por quienes le conocían, y con ella esperaban que gobernara la Compañía. Fue electo Superior General en la Asamblea General de 1947, esta es la primera vez que en la historia de la Congregación se elige a un Superior General que no es francés. Fue el décimo noveno sucesor de San Vicente. El Padre Slatery de origen irlandés, nació en los EE. UU. de América el 7 de mayo de 1895. Fue recibido en el Seminario Interno el 10 de junio de 1913. Recibió ordenación Sacerdotal el 8 de junio de 1919. A los 26 años de edad se doctoró en Filosofía y Teología en Roma. En 1921 fue enviado como director a la casa de formación de Germantowa en Filadelfia (Pensilvania) cargo que tuvo hasta1927. En este año, a los 31 años de edad fue elevado al cargo de Superior de este mismo establecimiento llamado “Seminario de San Vicente”.


En 1932 se le confió el delicado cargo de Visitador de la Provincia oriental de los EE. UU. Tanto en este cargo de Superior y Director del Seminario Interno, dejó rastros de santidad y de saber. El cargo de Visitador duró 13 años en los cuales viajó a los EE. UU. Canadá, Méjico, América Central, China, Italia, España, Polonia y Alemania. Al terminar la guerra pasada fue llamado por el Padre Robert el 10 de junio de 1945 para ser nombrado Consultor General de la Congregación.


La Asamblea en que salió elegido Superior General se abrió el 2 de julio de 1947 y se cerró el 18 del mismo mes. En la primera votación para General los votos se polarizaron en los PP. Slatery Fugazza y Delobel; pero en el último escrutinio quedó el P. Slatery. Su elección fue el 5 de julio de 1947, su lema es: “In manibus Dei”.


P. James W. Richardson (1968-1980)


Nació en Dallas Texas USA, el 5 de febrero de 1909 en el seno de una familia numerosa, profundamente cristiana, de la que salió una Hija de la caridad, una Ursulina y dos Misioneros vicentinos, los PP. James W. y John T. Ingresó a la Congregación de la misión en el Seminario Interno de Perryville, Missouri, el 30 de septiembre de 1925. Fue ordenado sacerdote el día 10 de octubre de 1933. Se doctoró en Derecho Canónico en Roma, dedicándose posteriormente a la docencia y formación de los candidatos a la Congregación.


Creada la vice provincia del Oeste o los Ángeles, el P. James fue su primer Vicevisitador, cargo que ejercía cuando el 1 de octubre de 1968 fue elegido Superior General, siendo el XXI sucesor de San Vicente. Fue reelegido en la Asamblea de 1974, permaneciendo en el cargo hasta el verano de 1980.
El P. Richardson estuvo al frente de la doble familia vicentina, es decir los Misioneros y las Hijas de la caridad, en un momento crucial para la Iglesia y el mundo entero, como lo fue la puesta en práctica del Concilio Vaticano II. A partir de este acontecimiento las diversas Comunidades entraron en un proceso en que o se renovaban o debían desaparecer.


La Congregación de la Misión no fue una excepción pues entró en una crisis de crecimiento. Las viejas estructuras se vieron sometidas a fuertes pruebas de calidad. Cayeron muros y columnas. Fueron años difíciles en que “del orden establecido se pasó a la responsabilidad compartida”. Se le debe al celoso trabajo de Este General, que con el paso de los años y los acontecimientos la agonizante Compañía vaya rescatando sus características fundacionales, viéndose acogedora, nueva, con estilo y el ambiente del Padre Fundador. Durante este tiempo las Asambleas Generales propiciaron como sistema en el gobierno de la Congregación, la descentralización. Ahora las Provincia tienen en sus manos las determinaciones que antes venía señaladas desde la Curia General. Se le debe también las nuevas Constituciones y Estatutos que entraron en vigencia en 1968. Su presencia en la Curia General se caracterizó por un continuo y fuerte impulso a las misiones. Pasó de este mundo al Padre el 8 de julio de 1996.


P. Richard Mc Cullen (1980-1992)

Nació en Brookliyn, el 6 de mayo de 1939. Admitido en la Congregación de la Misión en la Provincia Oriental de los EE. UU.; hizo su incorporación el 11 de junio de 1963 en Northampton y allí mismo recibió la ordenación sacerdotal el 28 de mayo de 1966 de manos de Mons. Joseph Daley.
Obtuvo su doctorado en Teología en 1968 en la Catholic University of America en Washington. De 1968 a 1970 enseñó Teología y Moral en el seminario “Mary Inmaculate” de Northampton. De 1970 a 1979 es Rector de este mismo seminario. De 1979 a 1983 pasa a ser Rector del Colegio-Seminario en la Vicentian Residence, Niagara-Falls (New York).


De 1984 a 1985 es Delegado Provincial para la Formación. Formó parte del Consejo Provincial de 1972 a 1981. De 1978 a 1985 es miembro del Consejo de Administración de la St. John´s University y de 1979 a 1985 de la Niagara University.
Trabajó como Párroco en Boquerón y Chiriquí en 1986, hasta que fue nombrado Asistente General por la Asamblea de ese año. Es elegido como Superior General en 1992 tras la XL Asamblea General

P. Robert Maloney (1992-2004)

Nación en Brookliyn el 6 de mayo de 1939. Admitido en la Congregacion de la Misión en la Provincia Oriental de los EE.UU.; hizo su incoeporación el 11 de junio de 1963 en Northampton y allí mismo recibió la ordenación sacerdotal el 28 de mayo de 1966 de manos de Mons. Joseph Daley.
Obtuvo su doctorado en Teología en 1968 en la Catholic University of America en Washington.
De 1968 a 1970 enseñó Teología Moral en el seminario “Mary Inmaculate” de Northampton.
De 1970 a 1979 es Rector de este mismo seminario. De 1979 a 1983 pasa a ser Rector del Colegio-Seminario en la Vicentian Residence, en Niagara-Falls (New York).


De 1984 a 1985 es Delegado Provincial para la Formación. Formó parte del Consejo Provincial de 1972 a 1981.
De 1978 a 1985 es miembro del Consejo De Administración de la St. John`s University y de 1979 a 1985 de la Niagara Universiry.
Trabajó como párroco en Boquerón y Chiriquí en 1986, hasta que fue nombrado Asistente General por la Asamblea de ese año. Es elegido como Superior General en 1992 tras la XL Asamblea General y es reelegido por otros seis años en 1998.


Durante el tiempo en el que condujo el timón de la Pequeña Compañía se caracterizó, por ser su absoluta entrega al trabajo con la familia vicentina, su literatura formativa y acertada, reflejada en cada una de sus circulares, comunicados y publicaciones; las cuales son un material de suma importancia para el enriquecimiento de la espiritualidad y los rasgos vicentinos.

P. Gregorio Gay (2004-2016)

Nació en 1953, en un pueblo llamado Baltinore, en Maryland. Es el segundo de diez hermanos. Su conexión con la Congregación inició con un tío que era misionero de la comunidad en Panamá. Se ordenó en 1980, trabajó cuatro años en la Formación, en Filosofía y profesor en la Universidad de Niágara. En 1985 trabajó en una Parroquia misionera de Panamá, siendo posteriormente formador en la Filosofía, Teología y Seminario Interno. En el año 2000 fue nombrado como Visitador de la Provincia de América Central.


Al momento de ser electo expresó que sus principales retos en la Congregación de la Misión son: el celo misionero; profundizar y estrechar lazos fraternos no solo locales, sino provinciales en interprovinciales; y que el espíritu de oración sea un medio para atraer a muchos jóvenes a la comunidad.
En la Asamblea General del 2010 fue reelegido como sucesor de San Vicente por otros seis años más, lo que indica que su tiempo al mando de la comunidad se extenderá hasta el 2016.

P. Tomaz Mavric (2016- actual)

El P. Tomaž nació en Buenos Aires, Argentina, el 9 de mayo de 1959. Su madre, Leopoldina y su padre Joze, nacieron en Eslovenia en 1932. Dejaron su país de origen, en ese momento Yugoslavia, en mayo de 1945, cuando el régimen comunista llegó al poder. Huyeron hacia un campo de refugiados en Austria y luego en 1948, emigraron con sus familias en un barco hacia Argentina y en 1957 contrajeron matrimonio. Tuvieron cinco hijos, dos niñas y tres niños. El padre de Tomaž murió en 1989 y su madre, viva aún, reside en la ciudad de San Carlos de Bariloche, sur de Argentina. Sus hermanos y hermanas viven con sus familias: Monika, en los Estados Unidos; Alenka y Marjan, en Argentina; y Martin, en Brasil.

Tomaž asistió a la escuela primaria y secundaria en Buenos Aires. Durante los últimos tres años de la escuela primaria y todo el tiempo de la escuela secundaria, asistió a una escuela fundada y dirigida por los vicentinos en Remedios de Escalada, Provincia de Buenos Aires. Durante esos años estuvo en un internado que quedaba junto a la escuela, también dirigido por los Padres Vicentinos eslovenos. Este internado ha formado un buen número de futuros sacerdotes y laicos misioneros. Después de la secundaria ingresó a la Congregación de la Misión, en Eslovenia. Entró al Seminario Interno en Belgrado, Serbia en 1977. El P Tomaž fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1983 en Ljubljana, Eslovenia

Durante su vida ministerial, el P. Tomaž ha servido en diversas pastorales de la Congregación de la Misión, a nivel internacional, en países como Canadá, Eslovenia, Eslovaquia, Rusia, Irlanda y actualmente ha estado sirviendo en Ucrania. Ha sido vicario parroquial, promotor vocacional, formador, consejero, predicador de retiros y ha participado en misiones populares. El P. Tomaž ha tenido experiencia de trabajo con los pobres en Rusia. Desde 2009 es el vice visitador de la Provincia de los Santos Cirilo y Metodio, con sede en Kiev. Así mismo, formó parte de la comisión que preparó la nueva Ratio Formationis de la Congregación de la Misión. El P. Tomaž habla ruso, español, inglés y esloveno. Su experiencia misionera en diversidad y formas de multiculturalidad será una bendición para la tan querida internacionalización de nuestra muy multicultural Congregación.

 

BIBLIOGRAFÍA


Boletín Avance agosto 1980. Heliógrafo Chapinero, Bogotá, 1980, p. 2-4
Vicetiana julio-octubre 2004. Tipolitografía Ugo Detti, Roma, 2004, p.235, 236.
Revista trimestral Clapvi julio-diciembre 1980. Bogotá, 1980, p. 243,244.
Revista Sembrador 1957-1959. Bogotá, 1957-1959, p. 150-167.
Boletín Avance junio-julio 1992. Funza, 1992, p. 2.
HERRERA José. Historia de la Congregación de la Misión. La Milagrosa, Madrid, 1949.
http://cmglobal.org/en/general-curia/general-superior/superiors-general-gallery/

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