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Vicentinos en México

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VOCACIÓN: DISCERNIENDO ESPIRITUALIDAD Y CARISMA

Por P. Erick Fernando Martínez Benavidez, c.m.,
Provincia de México

 

Las personas que más admiramos, por su originalidad y autenticidad, nos dan a menudo muestras de saber lo que quieren, y podemos apreciar en ellos un deseo por seguir aprendiendo más sobre sí mismas y sobre sus posibilidades, les vemos poner en práctica sus habilidades, una y otra vez, hasta lograr los mejores resultados, y algo muy curioso, suelen rodearse de otras personas que les hagan crecer aún más. En algunos casos, estas personas se van descubriendo, sin haberlo buscado, como fuentes de inspiración, y en otros casos, estas personas se van convirtiendo en verdaderos maestros espirituales y carismáticos.

La construcción de nuestra identidad se va dando con los elementos externos que logramos interiorizar y con los elementos internos que aprendemos a exteriorizar. Es por ello que asumir una Espiritualidad que nos permita entrar en el contacto más profundo con Dios y, consecuentemente, asumir un Carisma que nos proyecte a la relación y servicio más solidario con nuestros hermanos nos pedirá acercarnos al Instituto o Diócesis que nos enseñe a encarnar tal Espiritualidad y Carisma, que descubrimos más apropiado para nuestra persona.

¿PARA QUÉ ASUMIR UNA ESPIRITUALIDAD Y UN CARISMA?

El Espíritu de Dios es también conocido como Señor y dador de vida, por tanto, si queremos tener vida en plenitud y en abundancia, hemos de aprender a tener un cercano trato y amistad con Dios, tal como Dios tiene esa amistad en su interior al ser Padre, Hijo y Espíritu, y por ello puede transmitir la vida a quién Él quiere. Entonces, asumir una Espiritualidad es asumir un modo concreto de relacionarse con Dios, una manera específica para irse vaciando de sí mismo y un estilo particular para revestirse del Espíritu de Jesucristo, que podemos aprender de los maestros espirituales, algunos, fundadores de Órdenes y Congregaciones, otros, personajes de la vida diocesana, y algunos más, miembros de la vida laical. El ejercicio de tal o cual Espiritualidad, nos proyectará al ejercicio de un Carisma, que consiste en comprometernos a tratar a los demás como estamos descubriendo que Dios nos está tratando, tal disposición nos permitirá desear fervientemente responder a las necesidades de la Humanidad y de la Iglesia.

¿QUÉ ASPECTOS TOMA EN CUENTA LA ESPIRITUALIDAD Y EL CARISMA?

La Espiritualidad nos enseña a “amar al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas” (Lc 10,27), mientras que el Carisma nos entrena para hacer efectivo el Evangelio que nos dice “como yo los he amado, así también ámense los unos a los otros. Por el amor que se tengan los unos a los otros reconocerán todos que son discípulos míos” (Jn 13,34-35). Existen infinidad de Espiritualidades y Carismas, y siempre van juntos pues el uno alimenta al otro y viceversa, entonces, ¿qué define a una Espiritualidad y su Carisma?

 Espíritu. Con mayúscula nos hace referencia al Espíritu de Dios, es decir al Espíritu Santo, pero en relación con las otras dos personas de la Santísima Trinidad, Dios Padre y Dios Hijo, por la relación tan profunda al interior y entre ellos. El Espíritu es el origen de toda espiritualidad, pues la espiritualidad nos pone en relación con el Espíritu.

 espíritu. Con minúscula se refiere a la esfera de lo humano, y es aquel que vinculando nuestra inteligencia, voluntad y afectividad, posibilita el ponernos en relación con el Espíritu.

 Espiritualidad. Se dice de la manera concreta de seguir a Jesucristo que ha descubierto una persona, a partir de algún aspecto particular de la vida y mensaje de Jesús, esto va a llevar a considerar particularmente las virtudes, actitudes, sentimientos y pensamientos que Jesús manifiesta, desde ese contexto, y permitirá una relación peculiar con Dios según ese estilo. El pensamiento, la doctrina y la organización que surge a partir de este estilo particular para relacionarse con Dios, cuando es analizado y sintetizado (algunas veces, inclusive se sistematiza) es lo que conocemos por Espiritualidad (jesuita, franciscana, vicentina, etc.).

 Carisma. Siempre depende del Espíritu y de la Espiritualidad. Tres son las notas más sobresalientes del Carisma: la gratuidad (nadie puede exigir a Dios esa gracia particular, que es don totalmente gratuito, no exigible bajo ningún concepto. Dios Padre e Hijo lo concede por medio del Espíritu, independientemente de otros talentos, sacramentos o del grado de santidad que viva la persona agraciada); la universalidad (esta ordenado al bien común de la Iglesia, no es un don privado, sino público y social. Y aunque puede presentarse como pasajero o permanente, circunscrito a veces a lugares y culturas, por su propia naturaleza está vinculado al bien universal de la humanidad); y la función ministerial (los ministerios están ordenados al fin para el que se concede el don particular o colectivo). Si la Espiritualidad es la relación que aprendemos a tener con Dios, el Carisma es la relación y servicio, que deducimos hemos de tener, con los hermanos como consecuencia de esa relación con Dios. El servicio que se puede prestar al hermano desde la experiencia cristiana se realiza desde tres pastorales:
- Profética: Supone un proceso: suscitar la fe, hacerla madurar e integrar a los creyentes en la comunidad donde se vive y actúa. Una fe madura ha de llevarnos de ser evangelizados a ser evangelizadores.
- Litúrgica: Es superficial la práctica y es vacía la ciencia si no se nutren del Misterio de Dios que va realizando su designio salvador a través de las acciones humanas, de las palabras, de los gestos, de las actitudes y servicios que prestamos a los demás.
- Social: Un compromiso práctico y concreto a favor de las personas, las comunidades, los grupos, las Parroquias, las instituciones, de acuerdo a la vocación, los carismas y las responsabilidades que a cada uno se le ha entregado.
Por lo tanto el carisma propio de cada congregación responde a alguna de estas tres pastorales.

 Institución. Para garantizar la fidelidad a los principios fundantes de tal Espiritualidad y su correspondiente Carisma, y para entrenarnos en el conocimiento, ejercicio y apropiación de ellos, surgen los Institutos, que son la comunidad eclesial de personas, organizada por unas Reglas o Constituciones aprobadas por la Iglesia jerárquica, en función de su vocación (proyecto para el que surgen) y de su misión (objetivo específico, fin, para el que nacen).

 Obras Apostólicas (ministerios). El modo más delimitado y particular en que se expresa una Espiritualidad y un Carisma, son las obras apostólicas o ministerios específicos con los cuales se da respuesta directa a la necesidad concreta que suscitó tal Espiritualidad y tal Carisma. Hay obras o ministerios más propios para cada tipo de Espiritualidad y Carisma, pues responden de una manera más objetiva y directa; sin embargo, hay ocasiones en que se puede atender a alguna obra o ministerio que no sea tan directo de la Espiritualidad o Carisma, siempre y cuando la persona que desempeña tal servicio lo haga buscando cumplir el fin específico de su Instituto y tratando de impregnar a otros de su Espiritualidad y Carisma.

¿CÓMO ASUMIR UNA ESPIRITUALIDAD Y UN CARISMA?

Narra el Génesis, en una de sus historias de la creación del ser humano, que cuando Dios creó al hombre y a la mujer, les insufló su Espíritu y a partir de entonces, fueron seres vivientes (Gn 1,7). También encontramos en el profeta Ezequiel un relato en el que Dios pone al profeta en un desierto lleno de huesos secos, y luego de convocarlos para ponerse en pie y cobrar la forma humana, aún siguen sin vida, Dios exhorta al profeta a invocar al Espíritu para que descienda sobre ellos y a partir de entonces, tuvieron vida (Ez 37,7-10). En los Hechos de los Apóstoles, nos encontramos que los discípulos atemorizados y escondidos en el cenáculo, después de la muerte de Jesús, reciben en Pentecostés al Espíritu Santo, que se posó sobre ellos como lenguas de fuego y a partir de entonces, la Iglesia se volvió viviente y fue enviada a transmitir la vida del Espíritu a todo ser viviente (Hch 2,1-4).

En el encuentro personal con Dios, y de modo especial en la persona de Jesucristo, la iniciativa es siempre de Dios y aunque, a veces, puede incomodarnos tal situación, el auténtico encuentro personal con Dios acontece cuando reconocemos que no hemos sido nosotros quienes elegimos a Jesús, sino que fue Él quien nos eligió y nos destinó para que diéramos frutos y ese fruto sea duradero (Jn 15, 16). En otras palabras, el Encuentro con Dios llega cuando nos dejamos encontrar. Nosotros somos los encontrados cuando dejamos de huir pretextando que lo andamos buscando. Esto no significa quedarnos de brazos cruzados y dejar que Él haga todo, significa más bien, comenzar por reconocer lo que hemos hecho para no permitir que ese Encuentro tenga lugar.

A lo largo de la historia de la Iglesia, varios hombres y mujeres, han recibido también la experiencia inesperada de la visita del Espíritu (Espiritualidad) para recibir una vocación y una misión muy concreta y especializada, y a partir de entonces fueron diseñando Institutos, o reorganizando a sus Diócesis, para transmitir vida y responder a las necesidades de la Iglesia y de la Humanidad (Carisma).

Si deseamos conocer cuál es la Espiritualidad y el Carisma desde el que podremos responder, con mayor plenitud, a la vocación y misión que hemos recibido de parte de Dios y de la Vida, y conseguir con esto poner nuestra identidad en su máxima expresión es necesario tomar en cuenta lo siguiente:

1. Contacta. Lo primero que tendrás que realizar es ponerte en contacto con personal de alguna instancia de alguna Diócesis, de algún Instituto Religioso o de alguna Sociedad de Vida Apostólica. Puede ser en tu parroquia, en tu colegio (si éste es religioso, y si no, es fácil encontrarlos en el directorio telefónico o en las redes sociales) o en alguna obra social atendida por la Diócesis, algún Instituto o Sociedad de Vida Apostólica. Busca y contacta.

2. Convive. Una vez que hayas establecido un primer contacto, tendrás que empezar a convivir con las personas que viven en la Diócesis, Instituto Religioso o Sociedad de Vida Apostólica, asiste a alguna convivencia, visita alguna de sus obras apostólicas, participa en alguno de sus momentos de oración o de formación. Presta atención a lo que dicen y hacen, especialmente, a cómo lo hacen, pues ello empezará a darte luces de su relación con Dios (Espiritualidad) y su compromiso con el hermano y sus necesidades (Carisma).

3. Conoce. Solícita libros, revistas y folletos en que puedas conocer las líneas generales de la Espiritualidad y Carisma de la Diócesis , Instituto Religioso o Sociedad de Vida Apostólica. No te conformes con el contenido de esos materiales, busca más en internet y asiste a conferencias que profundicen sobre el método de oración, el estilo de vida fraterna, el análisis de la realidad, los movimientos y asociaciones laicales, así como las obras y ministerios que privilegia cada uno. Investiga también sobre su historia, los santos que han pasado por sus filas y qué les ha llevado a la santidad, así como lo que se está promoviendo y realizando en el presente de cada una de estas Instituciones.

4. Colabora. Participa, las veces que consideres necesario, en las actividades que organizan en la Diócesis, Instituto Religioso o Sociedad de Vida Apostólica, y mientras más los conozcas busca participar más directamente, ya no sólo como espectador, sino como colaborador activo en la organización y ejecución. Será en este paso donde podrás ir descubriendo, con mayor claridad, la manera en que tal o cual Espiritualidad y Carisma llevan tu identidad a su máxima expresión.

5. Comprométete. Una vez que hayas participado el suficiente tiempo en la Diócesis, Instituto Religioso o Sociedad de Vida Apostólica, llegará el momento en que decidas la modalidad en la que deseas comprometerte a seguir colaborando: a medio tiempo, a tiempo completo o sólo como un conocido externo. Ten presente que la mayoría de Institutos Religiosos y Sociedades de Vida Apostólica cuentan con “familias laicales”, esto significa, que para comprometerte con tal o cual Espiritualidad y Carisma no necesariamente tienes que ingresar al seminario o al convento, pero si tu inquietud por asumir la identidad de esa Institución te lleva a tal discernimiento, ¡no tengas miedo! En cualquier caso, lleva todo este proceso de acercamiento en diálogo orante con tu acompañante vocacional o director espiritual.
ESQUEMA GENERAL DE LA ESPIRITUALIDAD Y EL CARISMA

El Espíritu Santo, vinculado enteramente a la Santísima Trinidad, es el origen de toda Espiritualidad y Carisma.
El espíritu humano, vinculando nuestra inteligencia, voluntad y afectividad, posibilita el ponernos en relación con el Espíritu.
NOMBRE DE LA INSTITUCIÓN:


CONTACTO (Dirección, teléfono, redes sociales):


ESPIRITUALIDAD CARISMA TIPO DE INSTITUCIÓN OBRAS APOSTÓLICAS
Manera concreta de seguir a Jesucristo, según algún aspecto de su vida o enseñanza, para relacionarnos con Dios. Manera concreta de atender a una necesidad específica, según la propia Espiritualidad, para relacionarnos entre personas. Diócesis,
Instituto Religioso,
Sociedad de Vida Apostólica Medios específicos con los que se da respuesta inmediata a la necesidad concreta.



PASOS PARA ASUMIR UNA ESPIRITUALIDAD Y UN CARISMA
1° CONTACTA
Ponte en contacto con personal de la Diócesis, Instituto Religioso o Sociedad de Vida Apostólica. Escribe tus impresiones.


2° CONVIVE
Empieza a convivir con las personas de la Institución, a nivel grupal y también personal. ¿Qué dicen? ¿Qué hacen? ¿Qué actitudes manifiestan?


3° CONOCE
Lee, investiga y asiste a conferencias con las que puedas conocer las líneas generales de la Espiritualidad y Carisma. ¿Qué métodos de oración, vida fraterna, análisis de la realidad, asociaciones y obras privilegian?


4° COLABORA
Mientras más los conozcas busca colaborar más directamente en la organización y ejecución. ¿Cuáles de tus cualidades o habilidades podrían ser potenciadas con esta Espiritualidad y Carisma?

5° COMPROMÉTETE
Decide la modalidad en la que deseas comprometerte a seguir colaborando. ¿Qué ganarías (para ti y los demás) si te involucras en esta Espiritualidad y Carisma
a tiempo más completo?

Este cuadro te permitirá una visión global de la Espiritualidad y del Carisma, una vez que realices tu trabajo de acercamiento e investigación. Dialoga con tu acompañante vocacional acerca del momento más apropiado para llenarlo, reflexionarlo y discernirlo.


ESQUEMA GENERAL DE LA ESPIRITUALIDAD Y EL CARISMA VICENTINO

IDENTIDAD VICENTINA
ESPIRITUALIDAD
VICENTINA CARISMA
VICENTINO RAMAS DE LA FAMILIA VICENTINA OBRAS
APOSTÓLICAS
Manera concreta de seguir a Jesucristo, según algún aspecto de su vida o enseñanza, para relacionarnos con Dios. Manera concreta de atender a una necesidad específica, según la propia Espiritualidad, para relacionarnos entre personas. Tipo de Institución
en que están constituidas Medios específicos con los que se da respuesta inmediata a la necesidad concreta.


SEGUIR A JESUCRISTO, EVANGELIZADOR
DE LOS POBRES

Para tender a la perfección hay que vaciarse de sí mismo y revestirse de Jesucristo, que cuando vino a este mundo escogió como principal tarea la de asistir y cuidar a los pobres, para ello hay que creer que:

1. Dios es el fundamento de la vida.

2. La Trinidad es modelo de comunión.

3. Revestirse de Cristo es practicar sus virtudes.

4. Obediencia es buscar y hacer la Voluntad de Dios.

5. El sufrimiento de los pobres es sufrimiento de Dios.

6. Seguir a Jesucristo es querer vivir como Él.

 

HACER EFECTIVO
EL EVANGELIO,
CON LA MISIÓN
Y LA CARIDAD, ESPECIALMENTE
PARA LOS MÁS
POBRES

Asistir a los pobres y hacer que les asistan de todas las maneras, nosotros y los demás con:

1. Misión:
Remediar sus necesidades espirituales dando a conocer a Dios, anunciando a Jesucristo, instruyéndoles especialmente en los misterios de la Santísima Trinidad y la Encarnación, preparándoles para confesarse y comulgar bien.

+

2. Caridad:
Remediar sus necesidades corporales con obras sociales, de caridad y en la propia vida, en el testimonio de una profesión vivida en cristiano.


Asociación Internacional de Caridades (AIC).
Asociación laical, mayoritariamente de mujeres, que combinan sus compromisos familiares, profesionales y civiles para seguir a Cristo. Asilos, hospitales, dispensarios médicos, visitas domiciliarias, colegios y estancias.

Congregación de la Misión (CM). Sociedad de Vida Apostólica, de sacerdotes y hermanos misioneros, con votos no religiosos.
Misiones populares y urbanas, indígenas, ad gentes, parroquias, seminarios, comedores para indigentes, cursos de teología para laicos, retiros, ejercicios espirituales.
Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl (HC).
Sociedad de Vida Apostólica, de mujeres con votos no religiosos anuales y siempre renovables. Asilos, hospitales, dispensarios, visitas domiciliarias a familias pobres, centros de rehabilitación, colegios, estancias para hijos de presos.
Sociedad de San Vicente de Paúl (SSVP).
Organización católica, laica y de voluntarios, de mujeres y hombres, que combinan sus compromisos familiares, profesionales y civiles para seguir a Cristo. La base de su trabajo es la interacción directa, uno a uno, con las personas en necesidad, independientemente de su origen o creencias.
Asociación de la Medalla Milagrosa (AMM).
Asociación compuesta por fieles laicos, clérigos y miembros de Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica. Visitas domiciliarias a las familias con la Virgen, dispensarios.

Juventudes Marianas Vicentinas (JMV-HHM). Asociación laical, juvenil y misionera que combinan sus compromisos familiares, profesionales y civiles para seguir a Cristo. Catequesis, visitas domiciliarias a familias de escasos recursos, misiones, retiros, campamentos.
Misioneros Seglares Vicentinos (MISEVI). Asociación laical y misionera.
Misiones populares, indígenas y ad gentes.

Catequesis Especial Vicentina (CEV).
Asociación laical de hombres y mujeres que combinan sus compromisos familiares, profesionales y civiles para seguir a Cristo.
Catequesis a personas con capacidades especiales, intelectuales y/o físicas, juntamente con sus familias, retiros, talleres de oración, conferencias y seminarios sobre capacidades especiales, cooperativas, estancias.

La llamada de Dios a seguir a Jesucristo evangelizador de los pobres,
a la que respondo con la misión de hacer efectivo el Evangelio con la Misión y la Caridad.

estadisticas cm

 

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